Escanee cualquier página web y encuentre sus enlaces rotos en segundos. Revisamos cada enlace de la página, seguimos las redirecciones y le decimos con honestidad cuáles están realmente muertos y cuáles solo bloquean nuestro verificador.
El comprobador de enlaces rotos es una herramienta que analiza todos los enlaces de una página web y te dice cuáles están realmente muertos y cuáles solo bloquean a los sistemas automáticos. La mayoría de comprobadores gratuitos marcan como rotos los enlaces que devuelven un 403 o un 429, y eso te lleva a borrar enlaces que funcionan perfectamente en un navegador. El comprobador de ToolsPivot separa esos dos casos en categorías distintas, añade el texto ancla de cada enlace y te deja exportar el resultado en CSV sin registrarte.
La herramienta descarga el HTML de la URL que le indicas, extrae cada etiqueta de enlace y de imagen, y comprueba el estado real de cada destino desde el servidor. Cada comprobación empieza con una petición HEAD y pasa automáticamente a GET cuando el servidor de destino rechaza el método HEAD, que es la causa más frecuente de errores fantasma. Después clasifica cada resultado en cuatro estados: funciona, redirige, bloqueado o roto. Si necesitas un desglose distinto de la estructura de enlazado, el analizador de enlaces cubre esa parte.
La usan sobre todo consultores SEO, redactores de contenido y responsables de tiendas online que necesitan revisar una página concreta sin lanzar un rastreo completo. También encaja bien en el trabajo diario de agencias españolas que auditan páginas de cliente antes de una entrega, y en el de autónomos que mantienen su propio blog o su web corporativa sin equipo técnico detrás.
El problema de fondo no es detectar enlaces caídos, sino distinguirlos de los falsos positivos. Los grandes portales suelen responder con 403, 429 o incluso 999 a cualquier petición que no venga de un navegador real, y las herramientas que solo miran el código de estado los etiquetan como rotos. Con la clasificación en cuatro estados dejas de revisar a mano decenas de enlaces sanos y te centras solo en los que fallan de verdad.
El mejor momento para pasar la herramienta es justo antes de publicar o actualizar una página, y cada pocos meses en los contenidos antiguos que reciben tráfico. Los enlaces externos se degradan solos, y una revisión por página detecta ese desgaste mucho antes que una auditoría anual.
Conviene combinarla con otra herramienta cuando quieres saber qué URL conoce el buscador y no aparecen enlazadas, algo que se resuelve mejor desde el generador de sitemaps XML.
Contexto: un blog español de reseñas enlaza a fichas de producto que llevan años online.
Resultado: se recuperan las conversiones de los enlaces caídos sin eliminar por error los que sí funcionaban.
Contexto: una agencia SEO revisa la home y las cinco páginas principales de un cliente nuevo.
Resultado: un diagnóstico documentado en menos de una hora, sin licencias de software de escritorio.
Contexto: una pyme cambia la estructura de URL de su web corporativa y muchos enlaces internos apuntan a rutas antiguas.
Resultado: se elimina el desperdicio de redirecciones encadenadas y desaparecen los 404 internos.
Contexto: un consultor busca enlaces muertos en webs de su sector para ofrecer contenido de sustitución.
Resultado: una lista corta de oportunidades verificadas en lugar de un listado inflado de falsos positivos. Cuando el trabajo va en la dirección contraria y hay que rechazar enlaces entrantes de mala calidad, el generador de archivos disavow prepara el fichero.
Cada enlace se clasifica en uno de cuatro estados, y solo uno de ellos exige que cambies algo. Esta separación es la diferencia principal con las herramientas que solo distinguen entre correcto y roto. Antes de editar nada, mira la columna de estado y el motivo asociado.
| Estado | Códigos | Qué significa | Qué hacer |
|---|---|---|---|
| Funciona | 2xx | El destino responde con normalidad. | Nada. |
| Redirige | 3xx con URL final | Llega al contenido tras uno o varios saltos. | Apuntar directamente a la URL final. |
| Bloqueado | 401, 403, 429, 999 | El servidor rechaza las peticiones automáticas. | Abrirlo en el navegador y comprobarlo a mano. |
| Roto | 404, 410, 5xx, DNS, tiempo agotado, SSL | El destino falla de verdad. | Corregir o eliminar el enlace. |
Si quieres ver la respuesta completa del servidor para un caso concreto, el visor de cabeceras HTTP muestra el detalle que hay detrás de cada código.
Un 403 indica que el servidor ha entendido la petición y ha decidido no responder, no que la página no exista. Portales como LinkedIn, los grandes marketplaces o muchos medios de comunicación filtran el tráfico automatizado y devuelven 403, 429 o el código no estándar 999 a cualquier comprobador. Ese mismo enlace se abre sin problema desde un navegador, con sus cookies y su historial de navegación.
La recomendación habitual entre los profesionales del SEO en España es abrir cada supuesto error a mano y marcarlo como válido si carga. Aquí ese filtrado ya viene hecho, porque el enlace nunca entra en el grupo de rotos: la revisión manual sigue siendo necesaria, pero sobre una lista mucho más corta.
Analiza una página cada vez, no rastrea el sitio completo. Si necesitas revisar cientos de URL, tendrás que lanzar varios análisis o recurrir a un rastreador de escritorio; a cambio, aquí no hay instalación, ni cuenta, ni créditos que gastar.
Trabaja sobre el HTML original, sin ejecutar JavaScript. Los enlaces que un componente inserta en el navegador después de cargar la página no se ven, algo habitual en webs muy dependientes de frameworks de cliente. La comprobación se hace además desde la IP de nuestro servidor, así que un destino que aplique restricciones geográficas o que rechace nuestra IP puede dar un resultado distinto al que ves tú. Y no interpreta las reglas de rastreo del sitio de destino: para trabajar sobre esa capa está el generador de robots.txt.
Un enlace roto es un enlace cuyo destino ya no está disponible y devuelve un error en lugar de contenido. Los casos más comunes son el 404 (no encontrado), el 410 (eliminado), los errores de servidor 5xx y los dominios que ya no resuelven. También se les llama enlaces muertos o dead links.
Pega la URL de la página en la herramienta y lanza el análisis. En unos segundos obtienes la lista de enlaces con su estado, el texto ancla y el motivo del fallo, y puedes filtrar por rotos con un clic en la ficha correspondiente. No hace falta instalar nada ni crear una cuenta.
Analiza una página cada vez, la URL exacta que le indiques. No rastrea el resto del sitio siguiendo los enlaces internos, así que para revisar una web entera tendrás que repetir el análisis por página o combinarlo con el análisis SEO de la web.
Porque el servidor de destino ha rechazado la petición automática en lugar de decir que la página no existe. Los códigos 401, 403, 429 y 999 entran en ese grupo, y en la mayoría de casos el enlace funciona con normalidad en un navegador. La herramienta te lo señala para que lo compruebes a mano antes de borrarlo.
No, un 403 significa que el servidor se niega a servir la página a quien la pide, no que haya desaparecido. Es la respuesta típica de los sitios que filtran tráfico automatizado y la causa más frecuente de falsos positivos en los comprobadores gratuitos. Ábrelo en el navegador antes de tomar ninguna decisión.
Un soft 404 es una URL que muestra un mensaje de página no encontrada pero responde con código 200 en lugar de 404. La herramienta lee un fragmento del cuerpo de las páginas correctas y busca en el título y los encabezados las expresiones típicas de error. Es una detección por texto, así que no sustituye al informe de cobertura de Google Search Console.
Sí, las etiquetas de imagen se extraen y se comprueban igual que los enlaces. Es útil después de cambiar de plantilla o de mover archivos de carpeta, cuando las rutas de las imágenes se rompen sin que se note a simple vista en las páginas que no visitas a menudo.
No hay una penalización directa por tener enlaces rotos, pero sí consecuencias indirectas claras. Los enlaces internos muertos desperdician rastreo y cortan el flujo de autoridad entre tus páginas, y los externos empeoran la experiencia de quien te lee. Google recomienda corregirlos por calidad del sitio, no por miedo a una sanción.
No, ni registro ni pago. No hay cuenta, ni sistema de créditos, ni funciones reservadas a un plan de pago, y la exportación en CSV está incluida. Los resultados de cada URL se guardan en caché unos minutos para acelerar las repeticiones.
Sí, con el botón de exportación descargas un CSV con todas las filas del análisis. Incluye el estado, el motivo, la URL, el texto ancla, el destino de la redirección con su número de saltos y la etiqueta de interno o externo, listo para abrir en cualquier hoja de cálculo.
El plugin rastrea tu web entera de forma continua desde tu propio servidor, mientras que aquí analizas una página concreta bajo demanda y desde fuera. Cada enfoque sirve para algo distinto: el plugin para vigilancia permanente de un sitio propio, esta herramienta para revisiones puntuales y para analizar webs que no son tuyas.
Sí, cuando un enlace redirige verás la URL final y cuántos saltos ha necesitado para llegar. Una cadena de dos o más saltos conviene acortarla apuntando directamente al destino definitivo, sobre todo en enlaces internos, porque cada salto añade latencia y complica el rastreo.
Solo parcialmente, porque la herramienta lee el HTML original sin ejecutar JavaScript. Los enlaces que ya están en el código fuente se comprueban con normalidad, pero los que un componente añade en el navegador después de cargar la página no se detectan. Puedes verlo en el código fuente antes de lanzar el análisis.
Cada tres o seis meses en los contenidos que generan tráfico, y siempre antes de publicar o actualizar. Los enlaces externos son los que más se degradan, porque dependen de decisiones ajenas: dominios que caducan, secciones que se reorganizan y proyectos que cierran. Si sospechas que un dominio enlazado ha expirado, el comprobador de disponibilidad de dominios lo confirma en un momento.