Obtén y lee el código fuente HTML de cualquier página web pública. Ingresa una URL para obtener el código fuente en bruto con resaltado de sintaxis, un resumen instantáneo de SEO y opciones para copiar, descargar, embellecer o minimizar con un solo clic.
El generador de código fuente de sitios web de ToolsPivot obtiene el HTML público de cualquier página y te lo muestra como código legible, con resaltado de sintaxis, números de línea y buscador integrado, junto a un resumen SEO instantáneo. Olvídate de pegar la URL en una caja de texto plana: aquí el código se abre en un editor real, con pestañas para meta etiquetas, enlaces, scripts e imágenes. Devuelve la respuesta bruta del servidor, lo mismo que reciben los rastreadores, en cuestión de segundos y sin instalar nada.
El generador de código fuente descarga el HTML de una URL en nuestro servidor y lo presenta en un visor con resaltado, para que leas el marcado sin descifrar una maraña de etiquetas. Eliges el user-agent (escritorio, móvil o Googlebot), la herramienta sigue las redirecciones, corrige la codificación a UTF-8 y separa el código en pestañas. Puedes copiar, descargar, embellecer o minificar el resultado. Si prefieres analizar solo las etiquetas, el analizador de metaetiquetas las desglosa por separado.
La usan sobre todo consultores SEO, desarrolladores web y agencias que necesitan inspeccionar el marcado de una página con frecuencia. Sirve para auditar el sitio de un cliente, comparar la estructura de un competidor o comprobar que tu CMS genera las etiquetas correctas. En España, autónomos y pymes que gestionan su propia web en WordPress o PrestaShop la aprovechan para revisar el código sin tocar el hosting.
El «Ver código fuente» del navegador cumple, pero se queda corto: no resalta, no busca dentro del código con comodidad y no dice nada sobre el SEO de la página. Esta herramienta añade un editor con búsqueda y un resumen que extrae título, descripción, canonical, robots, Open Graph y datos estructurados de una sola pasada. Pasas de mirar código en bruto a inspeccionarlo con criterio.
Esta herramienta es más útil siempre que necesites ver el HTML que sirve realmente un servidor, no lo que pinta el navegador después de ejecutar sus scripts. Es el punto de partida de casi cualquier auditoría técnica y de la investigación de la competencia.
En sitios protegidos por Cloudflare, tras un inicio de sesión o con bloqueos por IP, la herramienta te lo dirá con claridad en vez de devolver una caja en blanco.
Contexto: una agencia SEO de Valencia revisa la web de un cliente antes de proponer mejoras.
Proceso:
Resultado: un informe con problemas concretos y accionables en menos de una hora.
Contexto: un autónomo que vende cursos quiere entender por qué un rival aparece antes en Google.
Proceso:
Resultado: una lista de ideas de estructura y marcado que puede aplicar a su web.
Contexto: una pyme con tienda en PrestaShop nota que sus fichas no se comparten bien en redes.
Proceso:
Resultado: las fichas vuelven a mostrar título e imagen correctos al compartirlas por WhatsApp o redes.
Contexto: un estudiante de desarrollo web analiza cómo está montada una web que admira.
Proceso:
Resultado: entiende patrones reales de maquetación sin instalar nada.
El código que devuelve esta herramienta es el HTML bruto del servidor, no el DOM que construye el navegador después de ejecutar JavaScript. La diferencia importa: en webs hechas con React, Vue o Angular verás el «esqueleto» inicial, exactamente lo que recibe primero un rastreador, y no el contenido que aparece más tarde. Googlebot funciona igual en su primera pasada, así que ese HTML bruto es del que salen la mayoría de las señales de SEO. Si necesitas confirmar que una página cargada por JavaScript llega a indexarse, apóyate en el verificador de índices. Para el contenido ya renderizado, las herramientas de desarrollo del navegador siguen siendo el complemento natural.
El código fuente concentra buena parte de las señales que Google lee antes de renderizar nada, así que conviene mirarlo con método. Merece la pena revisar cuatro cosas: que exista un solo H1 y que el título y la descripción sean únicos y del largo adecuado; que el canonical apunte a la URL correcta; que las directivas robots no bloqueen sin querer una página importante; y que los datos estructurados JSON-LD estén completos. Un exceso de scripts pesados también penaliza la carga, así que comprime los tuyos con el minificador de JS cuando detectes archivos grandes. Revisar estos puntos antes de publicar evita errores que después cuesta detectar.
El código fuente es el HTML que define la estructura de una página: textos, enlaces, imágenes, etiquetas y scripts. Es lo que el navegador interpreta para mostrar lo que ves en pantalla. Con esta herramienta lo lees tal como lo sirve el servidor.
En el navegador puedes pulsar Ctrl+U (o Cmd+U en Mac) o escribir «view-source:» antes de la URL. Esa vista muestra el HTML, pero sin resaltado, sin buscador cómodo ni resumen SEO. Esta herramienta añade todo eso y funciona también desde el móvil.
No, devuelve el HTML bruto del servidor antes de ejecutar JavaScript. En webs hechas con React o Vue verás el marcado inicial, no el contenido que se carga después. Es justo lo que recibe primero un rastreador.
Sí es gratis y no necesitas cuenta ni instalar nada. Puedes inspeccionar tantas páginas como quieras desde el navegador. ToolsPivot no te pide registro para usarla.
Porque algunos servidores devuelven un HTML distinto según quién lo pida. Cambiar el user-agent te deja comparar esas versiones y detectar diferencias entre la web de escritorio, la móvil y la que ve el rastreador.
Extrae título, meta descripción, canonical, robots, viewport, Open Graph, Twitter Card, bloques JSON-LD y los H1 de la página. También detecta píxeles de analítica como Google Analytics o el de Meta. Todo aparece resumido junto al código.
Sí, puedes copiar todo el marcado con un botón o descargarlo como archivo .html o .txt. Resulta práctico para documentar una auditoría o guardar una versión de la página.
Embellecer ordena y sangra el HTML comprimido para leerlo con claridad; minificar lo comprime al máximo eliminando espacios. Ambas acciones se ejecutan en tu navegador y no modifican la web original.
No siempre, porque Cloudflare y otros sistemas antibot pueden bloquear la petición. Cuando ocurre, la herramienta te lo dice con un mensaje claro en vez de devolver un resultado falso o una caja vacía.
Sí, el contenido se transcodifica a UTF-8, así que las tildes, las eñes y otros caracteres del español se muestran correctamente. No verás símbolos rotos como en visores que ignoran la codificación.
Esta herramienta muestra el HTML de una página, no el archivo robots.txt en sí. Para crear o revisar ese archivo, usa el generador de robots.txt, que trabaja directamente con esas directivas.
Sí, es uno de sus usos principales. Obtienes el código fuente de ambas páginas y comparas etiquetas, encabezados, esquemas y scripts para ver qué hace distinto quien posiciona mejor.
La página se obtiene en el servidor para poder saltarse las restricciones de origen cruzado, y el resultado se guarda en caché unos minutos para acelerar consultas repetidas. No necesitas cuenta ni facilitas datos personales para usar la herramienta.
Sí, funciona desde el navegador de cualquier teléfono sin instalar aplicaciones. El editor mantiene el resaltado y el buscador, algo cómodo cuando revisas una web sobre la marcha.