Consulta el registro completo de cualquier dominio, dirección IP o número AS. Verás el registrador, fechas clave, servidores de nombres, DNSSEC y códigos de estado en lenguaje claro, con el registro WHOIS o RDAP sin procesar a un clic. Usa el estándar moderno RDAP con WHOIS de respaldo para dominios de país. Sin registro.
Una consulta WHOIS te dice quién hay detrás de un dominio, una dirección IP o un número de sistema autónomo: qué registrador lo gestiona, cuándo se registró, cuándo caduca, qué servidores de nombres usa y en qué estado se encuentra. La herramienta de búsqueda WHOIS de ToolsPivot consulta los registros oficiales por RDAP y, cuando hace falta, por WHOIS clásico, y te devuelve un informe ordenado por secciones en lugar de un bloque de texto plano. Sin cuenta, sin clave de API y sin servicios de pago.
La herramienta toma un dominio, una IP o un número AS y recupera su ficha de registro desde la fuente autoritativa que corresponda. Primero intenta RDAP, el protocolo moderno que devuelve JSON estructurado, y si la extensión todavía no dispone de servidor RDAP recurre al WHOIS de toda la vida por el puerto 43. Todo el proceso se ejecuta en nuestro servidor, así que no necesitas instalar clientes ni abrir una terminal. El resultado llega separado por bloques: registrador, fechas, servidores de nombres, DNSSEC, códigos de estado y contactos.
La usan sobre todo administradores de sistemas, consultores SEO, agencias y responsables de marca que necesitan verificar un dominio antes de tomar una decisión. También recurren a ella autónomos que van a comprar un dominio de segunda mano, equipos de soporte que rastrean el origen de una IP abusiva y abogados de propiedad industrial que documentan un caso de suplantación de marca.
El WHOIS clásico devuelve texto libre, sin formato fijo y distinto en cada registro, así que interpretarlo cuesta tiempo y se presta a errores. Aquí el mismo dato llega ya normalizado y etiquetado, con la fecha de caducidad acompañada de una cuenta atrás y cada código de estado traducido a lenguaje comprensible. Lo que antes eran varias consultas manuales encadenadas se resuelve en una sola pantalla.
Una consulta WHOIS es útil siempre que necesites verificar la identidad administrativa de un recurso de Internet antes de actuar sobre él. Sirve tanto para comprobaciones rutinarias de mantenimiento como para investigaciones puntuales de fraude o suplantación.
Ten presente que la ficha es una instantánea tomada del registro, no una consulta en vivo, así que un cambio muy reciente puede tardar unos minutos en reflejarse. Para dominios en periodo de gracia o redención, contrasta siempre con el panel de tu registrador.
Contexto: Un autónomo quiere adquirir un .com que ya está registrado y le piden 1.800 € por él.
Resultado: Negocia con datos objetivos y evita pagar de más por un dominio joven o bloqueado. Si el precio no compensa, el generador de nombres de dominio le da alternativas libres.
Contexto: Un comprador recibe por Wallapop un enlace a una tienda que dice gestionar el envío y el pago.
Resultado: Descarta la operación antes de pagar y traslada el caso al registrador con la ficha en bruto como prueba.
Contexto: Una agencia hereda el mantenimiento de doce dominios de un cliente sin documentación previa.
Resultado: Elabora un inventario fiable en una sola sesión. El comprobador del estado del servidor completa el diagnóstico de disponibilidad.
Contexto: El equipo de sistemas de una pyme detecta intentos repetidos de acceso desde un rango desconocido.
Resultado: El bloqueo se aplica al rango correcto y la denuncia llega a quien puede actuar. Para cotejar varias direcciones a la vez, el localizador geográfico de IP en masa agiliza el trabajo.
RDAP es el protocolo que ha relevado al WHOIS clásico para los dominios genéricos. ICANN obligó a registros y registradores acreditados a ofrecer RDAP desde 2019 y retiró la obligación de mantener el WHOIS por el puerto 43 para los gTLD el 28 de enero de 2025. La diferencia práctica es el formato: WHOIS devuelve texto libre que cada registro escribe a su manera, mientras que RDAP entrega JSON estructurado, con campos identificados y soporte real para caracteres no latinos.
Puntos clave:
Los códigos de estado indican qué operaciones están permitidas sobre un dominio en cada momento. Siguen el estándar EPP y se dividen entre los que fija el registrador, que empiezan por client, y los que impone el registro, que empiezan por server. Cada uno aparece en el informe con su explicación en español tomada de la lista canónica de ICANN.
Puntos clave:
Los dominios .es publican menos datos que los genéricos, y conviene saberlo antes de consultarlos. El registro lo gestiona Red.es a través de Dominios.es, que restringe el acceso al WHOIS por el puerto 43 a direcciones IP autorizadas previa solicitud y con un tope de diez consultas por minuto. Por eso, en un .es la herramienta puede devolverte una ficha más escueta que en un .com, con la disponibilidad, el titular cuando es público, el agente registrador y los servidores de nombres.
Puntos clave:
Es la búsqueda de la ficha de registro de un dominio, una IP o un número AS en las bases de datos de los registros de Internet. Devuelve quién lo gestiona, las fechas clave, los servidores de nombres y el estado administrativo del recurso.
Porque desde la entrada en vigor del RGPD en 2018 la mayoría de los registros ocultan el nombre, la dirección, el teléfono y el correo personal del titular. No es un fallo de la consulta, sino una redacción deliberada por protección de datos.
Sigue siendo muy útil, porque los campos técnicos y administrativos permanecen públicos. Ves el registrador y su identificador IANA, las fechas de registro y caducidad, los servidores de nombres, los códigos de estado, el DNSSEC y el contacto de abuso.
Puedes escribir a la dirección de abuso del registrador, que es la vía formal para reportar un uso indebido. Muchos registradores también publican un formulario que reenvía tu mensaje al registrante sin revelarte su identidad.
WHOIS devuelve texto libre sin estructura fija y RDAP devuelve JSON estructurado sobre HTTPS. Para los dominios genéricos, ICANN retiró la obligación de mantener WHOIS el 28 de enero de 2025, por lo que RDAP es hoy la fuente de referencia.
Sí, la herramienta acepta ambos y encamina la consulta al registro regional que corresponda, sea ARIN, RIPE, APNIC, LACNIC o AFRINIC. Obtienes el nombre de red, el rango y su CIDR, la organización propietaria, el país, la fecha de asignación y el contacto de abuso.
Alrededor de tres cuartas partes de las extensiones de país todavía no ofrecen servidor RDAP y publican menos campos por política propia. En esos casos consultamos el WHOIS por el puerto 43 y mostramos lo que el registro haya decidido hacer público.
Las búsquedas se ejecutan en nuestro servidor y no se registran, almacenan ni comparten. Lo que sí se conserva durante una hora es el resultado de cada dominio en una caché técnica, para acelerar las consultas repetidas y respetar los límites de los registros.
Sí, se obtienen directamente del registro o del registrador mediante RDAP o WHOIS, sin intermediarios de pago. Aun así se trata de una instantánea, no de una consulta autoritativa en tiempo real, así que un cambio muy reciente puede tardar unos minutos.
Sí, el modo por lotes acepta varias entradas escritas una por línea y devuelve una ficha independiente para cada una. Es la forma más rápida de auditar las fechas de caducidad de una cartera completa.
Significa que su zona está firmada criptográficamente, lo que dificulta la manipulación de las respuestas DNS. La herramienta indica si está firmada o no a partir del campo correspondiente de RDAP.
Sí, cuando el registro no devuelve ficha suele significar que el dominio no está registrado. Para una comprobación pensada específicamente para eso, usa el comprobador de disponibilidad de dominio.
Sí, el informe incluye la ficha en bruto desplegable además de la vista por secciones. Resulta práctico cuando necesitas adjuntar el dato literal a una reclamación o a un informe técnico.
Revisar el certificado con el comprobador de SSL y las cabeceras de respuesta suele aportar contexto sobre quién opera realmente el sitio. Para lo segundo tienes la utilidad de obtener cabeceras HTTP, y para revisar la vecindad de red, el comprobador de IP de clase C o el detector de cuál es mi dirección IP.