Comprueba si un sitio o servidor está activo y ve el código de estado HTTP real y qué significa, el tiempo de respuesta, la cadena completa de redirecciones, el certificado SSL y el servidor detrás. Comprueba uno o pega varios. Sin registro.
El comprobador de estado del servidor de ToolsPivot te dice si una web responde ahora mismo, con qué código HTTP y en cuánto tiempo. En lugar de un simple «sí o no», hace una petición real desde nuestro servidor y te devuelve el código exacto, la cadena de redirecciones, el certificado SSL y el servidor o CDN que hay detrás. Analiza hasta 20 URLs de una vez, sin registro y sin clave de API. Si solo necesitas una respuesta rápida, el comprobador de webs caídas resuelve el caso más simple.
La herramienta hace una petición HTTP real a la URL que introduces y analiza la respuesta completa del servidor. Envía primero una petición HEAD, que pide solo las cabeceras y no el cuerpo de la página, por lo que es rápida y ligera. Si el servidor rechaza HEAD con un 405 o directamente no contesta, reintenta de forma automática con un GET normal. De la respuesta extrae el código de estado, los tiempos, las redirecciones y las cabeceras, la misma información que verías con un analizador de cabeceras HTTP pero interpretada y ordenada.
Lo usan sobre todo desarrolladores, consultores SEO, administradores de sistemas y responsables de tiendas online. Un autónomo con WordPress lo abre cuando un cliente le dice que la página no carga; una agencia verifica cientos de URLs tras una migración; un técnico de soporte lo consulta antes de abrir una incidencia con el hosting.
«No me carga la web» puede significar cinco cosas distintas: el dominio no resuelve, el servidor rechaza la conexión, el certificado ha caducado, la aplicación devuelve un 500 o hay un bucle de redirecciones. Un comprobador que solo dice «caída» no las distingue. Aquí ves el código exacto, en qué fase se pierde el tiempo y en qué salto se rompe la cadena.
GET cuando el servidor no admite HEAD, evitando falsos errores 405..htaccess; el comprobador de redirecciones www cubre el caso concreto de www frente a dominio raíz.Server y cualquier X-Powered-By, útil junto a una consulta de registros DNS.CF-Ray, Vercel por x-vercel-id, CloudFront por X-Amz-Cf-Id, además de Varnish, Fastly y Akamai; para saber quién aloja el dominio, el detector de hosting completa la foto.http:// o https://, en el campo principal, o cambia a la pestaña de análisis masivo si tienes varias.HEAD con user-agent de navegador y, si el servidor la rechaza, repite con GET.Úsalo cuando una web deja de comportarse como esperas y necesitas saber si el problema está en el servidor, en la configuración o en tu conexión. Es la primera comprobación razonable antes de escribir al soporte del hosting, porque llegas con un código concreto en la mano.
Con un WAF agresivo o un geobloqueo activo, no saques conclusiones precipitadas: el resultado describe lo que ve nuestro servidor, no lo que ve un visitante desde Madrid o Barcelona.
Contexto: una tienda con PrestaShop y pasarela Redsys empieza a perder pedidos un viernes por la tarde.
Resultado: el diagnóstico apunta al backend saturado y no a la pasarela, lo que acorta la conversación con el hosting.
Contexto: una agencia traslada 18 landing pages a un dominio nuevo y valida las redirecciones antes de avisar a Google.
Resultado: tres URLs con doble salto se corrigen a una sola redirección 301 antes del lanzamiento.
Contexto: el responsable de sistemas de una pyme detecta tráfico anómalo y quiere una foto rápida de la exposición de su web.
Resultado: se documenta la falta de HSTS y CSP y se prioriza su despliegue en el siguiente sprint.
El código de estado te dice qué ha hecho el servidor con tu petición, no si la web «funciona bien» a ojos de un visitante. Un 200 confirma la entrega, pero no que el contenido sea el correcto: una página de error servida con 200 es uno de los fallos más frecuentes en auditorías SEO.
Lectura rápida por familias:
Si una página que debería estar indexada devuelve 404 o 410, la consecuencia inmediata es su salida del índice; puedes confirmarlo con un comprobador de indexación antes de dar el problema por resuelto.
Un ping comprueba que una máquina responde en la red, no que tu web esté sirviendo páginas. Un servidor puede contestar al ping mientras Apache o Nginx están caídos, con lo que verías «todo bien» y tus visitantes seguirían viendo un error. La situación contraria también es habitual: muchos proveedores y CDN bloquean el protocolo ICMP por seguridad, así que un ping fallido no significa nada sobre el estado real del sitio.
Por eso esta herramienta trabaja sobre HTTP real y no sobre ICMP: la petición recorre el mismo camino que recorrería un navegador, incluidas las capas de TLS y de aplicación, donde se producen la mayoría de los fallos que afectan a usuarios. Si sospechas de tu propia conexión, un test de velocidad de internet descarta esa parte.
El tiempo total se reparte entre cinco fases, y saber cuál domina cambia el diagnóstico. La resolución DNS traduce el dominio a IP; la conexión TCP establece el canal; el handshake TLS negocia el cifrado; la espera del servidor es lo que el backend dedica a generar la respuesta; y la descarga transfiere los datos.
La métrica de referencia es el tiempo hasta el primer byte. Google recomienda, como guía orientativa, que la mayoría de los sitios se mantengan en 0,8 segundos o menos, un umbral razonable para contrastar tus resultados. Cuando la fase dominante es la espera del servidor, el problema suele estar en la aplicación, la base de datos o la caché; cuando dominan DNS o TCP, mira hacia la red y la distancia geográfica al servidor.
Una herramienta que consulta cualquier URL que le indiques es un objetivo clásico de abuso, así que valida cada destino antes de conectar. Resuelve el host a su IP y rechaza direcciones privadas, de loopback, de enlace local o reservadas, incluida la de metadatos de nube 169.254.169.254. Después fija la conexión a esa IP validada, admite solo los esquemas http y https, revalida cada destino de redirección y aplica topes de tiempo, tamaño y número de saltos.
Sobre lo que la herramienta no puede hacer, conviene ser claro. Comprueba desde una única ubicación, la de nuestro servidor, así que confirma si el sitio responde desde aquí pero no puede certificar una caída regional o un geobloqueo, algo que requiere nodos distribuidos. Un 403 o un 429 de un servicio antibot puede significar que se ha bloqueado al verificador, no que el sitio esté caído. Y la detección de servidor, CDN y cabeceras de seguridad es siempre orientativa, porque esas cabeceras se pueden ocultar o falsear en un proxy intermedio.
Si no llega ninguna respuesta, por fallo de conexión o por agotarse el tiempo de espera, el resultado es «caída o inalcanzable». Si llega un código 4xx o 5xx, el servidor está funcionando y el problema está en esa página o en la aplicación. Son dos escenarios distintos que exigen soluciones distintas.
El ping comprueba que una máquina responde en la red; esta herramienta comprueba que la web sirve páginas por HTTP. Un servidor puede contestar al ping con el servicio web caído, y muchos proveedores bloquean el ping aunque el sitio funcione perfectamente. Por eso la prueba se hace sobre HTTP real.
Lo más probable es que un servicio antibot o un WAF haya bloqueado la petición desde nuestro servidor. La herramienta se identifica con un user-agent de navegador real para reducir esos falsos positivos, pero no siempre basta: ese 403 describe el bloqueo, no el estado del sitio.
Sí, la pestaña de análisis masivo acepta hasta 20 URLs, una por línea. Cada resultado aparece como una tarjeta independiente y puedes filtrar por clase de código o quedarte solo con las caídas.
Es el tiempo que tarda el servidor en empezar a responder. Se muestra junto al tiempo total para que distingas una respuesta que arranca rápido y descarga despacio de otra que se queda esperando al backend.
Sigue hasta diez saltos y se detiene ahí. Además detecta bucles, es decir, cuando una URL redirige a otra ya visitada en la misma cadena, y lo señala en lugar de seguir dando vueltas.
Sí, en sitios HTTPS lee el certificado de la conexión y muestra emisor, fecha de caducidad y días restantes, marcando el caducado. Es una comprobación ligera para detectar problemas evidentes, no un análisis criptográfico completo.
Sí, la herramienta identifica la CDN a partir de cabeceras características como CF-Ray de Cloudflare, x-vercel-id o X-Amz-Cf-Id de CloudFront, además de Varnish, Fastly y Akamai. Si además quieres situar geográficamente las IP de varios dominios, el localizador geográfico de IP por lotes hace ese trabajo.
Sirve para descartar que el problema sea de tu equipo o de tu conexión, porque la petición sale de nuestro servidor. Lo que no puede hacer es confirmar una caída regional o un geobloqueo, ya que comprueba desde una sola ubicación y eso exige nodos distribuidos.
No, ni cuenta ni correo ni clave de API. Pegas la URL y obtienes el resultado.
Porque un navegador no puede leer el código de estado ni las cabeceras de otro dominio: las peticiones entre orígenes distintos devuelven una respuesta opaca, con estado 0 y sin cabeceras, por diseño. Nuestro servidor no tiene esa restricción y usa curl, de modo que la URL que introduces se procesa allí y no solo en tu equipo.
Revisa HSTS, Content-Security-Policy, X-Frame-Options, X-Content-Type-Options y Referrer-Policy, y marca cada una como presente o ausente. La lectura es orientativa, porque un proxy intermedio puede añadir o eliminar cabeceras antes de que lleguen a nosotros.
Sí, el análisis masivo incluye exportación del lote completo a CSV. Es la vía práctica para adjuntar la comprobación a un informe de auditoría o a un ticket de soporte.
No, la herramienta rechaza cualquier host que resuelva a una dirección privada, de loopback, de enlace local o reservada. Es una medida deliberada para evitar que el servicio se use para sondear redes internas o direcciones de metadatos de nube.