Más de 100 herramientas para tus documentos y fotos. La mayoría hace todo el trabajo en tu propio equipo, así que el archivo no se sube a ninguna parte. Sin registro, sin marca de agua y sin límite diario.
o suéltalos en cualquier parte de esta página
PDF, JPG, PNG, WebP, GIF, BMP, TIFF
Nada sale de tu equipo
Todas gratis, sin límite diario y sin cuenta.
No hay ninguna herramienta que coincida.
Dos mitades de una misma caja de herramientas, y casi ninguna sube tu archivo.
Cerca de la mitad del catálogo trabaja con documentos. Están las de ordenar: unir varios en uno, separar uno en varios, mover páginas de sitio o quitar las que sobran. Están las de presentación: numerar, poner un encabezado, sellar cada hoja, ajustar los márgenes de un escaneo torcido.
Y están las tres que más se buscan cuando hay prisa. Bajar el peso hasta que el archivo entre por fin en el formulario. Convertirlo a lo que te pidan, ya sea documento editable, hoja de cálculo, imágenes o texto suelto. Y cerrarlo: una contraseña, un formulario aplanado que nadie pueda rellenar encima, o un párrafo tachado de verdad, no tapado con un rectángulo negro que se quita copiando y pegando.
La otra mitad son fotos. Cambiar de formato entre JPG, PNG, WebP, AVIF, HEIC, TIFF, BMP y SVG, que es lo que hace falta cuando el móvil guarda en HEIC y la web de turno solo entiende JPG. Bajar el peso sin que se note. Y lo de siempre: tamaño, recorte, giro, brillo o una marca de agua propia.
Luego está lo que nadie mira: lo que la foto lleva escrito dentro. Una imagen hecha con el móvil suele guardar el modelo, la fecha y las coordenadas exactas del sitio donde estabas. Antes de mandarla por un anuncio de segunda mano o subirla a cualquier parte, aquí puedes verlo, borrarlo y comprobar que ya no está.
Elige una herramienta de la lista, o arrastra el archivo aquí sin más y deja que DocPivot te diga qué puede hacer con él.
Cada cambio se ve antes de aplicarse y cualquiera se puede deshacer. Si necesitas varios, se encadenan y se ejecutan de una sola pasada.
Sin registro, sin marca de agua y sin cola de espera. El original se queda como estaba y lo que descargas es un archivo nuevo.
La pregunta importa más de lo que parece cuando lo que estás subiendo es una nómina, un contrato o el DNI de otra persona. Casi todas estas webs mandan el archivo a un servidor y prometen borrarlo luego. Aquí eso solo pasa cuando la tarea no se puede hacer de otra forma.
Y no hace falta creernos: abre las herramientas de desarrollo, ponte en la pestaña de red y usa cualquiera de las que van en el navegador. No sale un solo byte.
Por dentro
Un navegador de hoy ya no es solo un visor. Lee y escribe un PDF y recodifica una imagen tan rápido que mandar el archivo a un servidor sería, de largo, la parte lenta. Aquí se aprovecha eso tal cual: pdf.js para leer documentos, pdf-lib para escribirlos y compilaciones en WebAssembly de MozJPEG, libwebp, AVIF y OxiPNG para las imágenes. Lo pesado va en un hilo aparte, así que la página no se queda colgada mientras trabaja.
Nada de eso se carga desde un CDN ajeno: todas las bibliotecas se sirven desde este mismo dominio. Por eso puedes quitar el wifi con la página ya abierta y las herramientas siguen respondiendo. Si te fías poco, abre las herramientas de desarrollo, ponte en la pestaña de red y usa una: no verás salir nada.
Varios cambios en una sola pasada, en lugar de descargar y volver a subir el mismo archivo entre cuatro webs distintas.
Los mismos cambios sobre muchos archivos a la vez, y un único ZIP de vuelta, en lugar de repetir cuarenta veces lo mismo.
Lo gratis se acaba pagando de alguna forma. Estas son las cuatro maneras habituales de cobrártelo y qué hacemos nosotros en cada una.
Despachos, gestorías, recursos humanos y clínicas trabajan a diario con documentos que no son suyos y que no pueden subir a cualquier web sin más. Si la herramienta funciona dentro del navegador, la duda desaparece: no hay ningún envío que justificar ante nadie.
Una foto hecha con el móvil suele llevar dentro el modelo, la fecha y las coordenadas del sitio exacto donde estabas. Antes de subirla a un anuncio de segunda mano o a donde sea, aquí puedes ver qué guarda, quitarlo y comprobar que ya no está.
Juntar la documentación en un solo PDF, dejarla por debajo del límite que pide la sede electrónica, o pasarla al formato exacto que exige la convocatoria. Sin cuenta y sin una marca de agua encima de aquello por lo que te van a evaluar.
Una herramienta que no sube nada no se gasta tus datos ni tu tiempo en mandar 40 MB y esperar a que vuelvan. La página carga una vez y a partir de ahí todo es inmediato.
Lo que una herramienta gratuita suele pedirte a cambio, y por qué aquí no hay nada de eso.
Úsalas tantas veces como quieras. No hay contador ni tiempo de espera entre una y otra.
Ni cuenta, ni prueba gratuita que se convierte en suscripción al mes siguiente.
La mayoría hace el trabajo entero en tu equipo y no manda el archivo a ninguna parte. Las pocas que necesitan servidor lo avisan en su propia página, antes de empezar.
El archivo sale como lo hiciste. No se le estampa nada encima.
Subidas, límites, marcas de agua y cuánto cuesta.
Son utilidades pequeñas, cada una para una sola tarea, que te ahorran comprar un programa entero: juntar varios archivos en uno, sacar páginas, cambiarlas de orden, bajar el peso, pasar el documento a otro formato o protegerlo con contraseña. En DocPivot hay unas cincuenta, todas gratis.
Hacen lo mismo con las fotos: pasar una imagen de un formato a otro, reducir su peso, ajustar tamaño, recorte, giro o brillo, y ver o borrar los datos de cámara y ubicación que la foto lleva dentro. De estas hay más de cincuenta, también gratis.
Depende de una sola cosa: si la web sube tu archivo o no. La mayoría lo sube, y eso significa que una copia de tu nómina, tu DNI o tu contrato acaba en el servidor de otro. En DocPivot la mayor parte de las herramientas no suben nada, así que no hay copia que confiar a nadie, y cada herramienta avisa de qué tipo es antes de que elijas el archivo.
Sí, y no hay ninguna versión de pago esperando detrás. Las herramientas que van en tu navegador usan tu propio equipo y no nuestros servidores, así que no nos cuestan nada; el sitio se paga con publicidad y no limitando lo que puedes hacer.
No. Ni cuenta, ni correo, ni contraseña, ni suscripción. Abres la herramienta, la usas y cierras la pestaña.
No. Aquí no se estampa nada encima de lo que hagas, en ninguna herramienta. El archivo sale tal cual lo dejaste.
No. Funciona en el mismo navegador que ya tienes abierto, lo mismo en Windows que en macOS, Linux, Android o iPhone. No hay que descargar nada, ni extensión, ni programa de escritorio.
Las de navegador, sí. Con la página ya cargada puedes quedarte sin internet y siguen funcionando, porque tanto el código como tu archivo están ya en tu equipo. Las que necesitan nuestro servidor, lógicamente, piden conexión.
Límite diario no hay ninguno, ni contador de usos. En tamaño, las herramientas de navegador dependen de la memoria de tu equipo y no de una cifra que hayamos puesto nosotros: si el archivo es grande te avisa y sigue igualmente. Las que pasan por nuestro servidor admiten hasta 100 MB.
Solo si tú lo pides. Al quitar los metadatos la imagen se copia igual, sin volver a guardarla, y al comprimir un PDF el texto sigue siendo texto y no una foto del texto. Cuando una herramienta tiene que elegir entre calidad y peso, lo dice y decides tú.