Find grammar, spelling, and punctuation mistakes in seconds. Paste your text for a free instant check, then use AI Rewrite to fix every issue and polish your tone, with a clear reason for each change.
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El corrector ortográfico y gramatical de ToolsPivot revisa tu texto y marca los errores de ortografía, gramática, puntuación y estilo en cuestión de segundos. Combina un motor de reglas lingüísticas con una reescritura asistida por IA, así que no solo señala el fallo: te explica por qué está mal y te ofrece la versión corregida. Es gratis, no necesita registro y funciona directamente en el navegador. Está pensado para estudiantes, autónomos y profesionales que escriben a diario y no quieren que una errata les reste credibilidad.
El corrector analiza tu texto y clasifica cada incidencia en cuatro tipos: ortografía, gramática, puntuación y estilo. Escribes, pegas o subes un documento y, aproximadamente un segundo después de que dejas de teclear, la herramienta de ToolsPivot subraya cada error con un color y muestra una puntuación de escritura en el panel lateral. Cada sugerencia se aplica con un clic y el texto se vuelve a revisar al instante, sin recargar la página.
Lo usan sobre todo estudiantes que entregan un Trabajo de Fin de Grado o ensayos, autónomos que envían propuestas y correos a clientes, y redactores que publican en blogs o redes sociales. También ayuda a quienes aprenden español y quieren entender sus fallos, no solo taparlos. Si redactas textos cuidados en castellano, encajas en este perfil.
Una falta de concordancia o una tilde olvidada bastan para que un texto profesional pierda credibilidad, y revisarlo a mano cuesta tiempo. El corrector detecta esos fallos de forma automática y, con la reescritura por IA, ajusta además el tono según lo que necesites. Pasas de un borrador con erratas a una versión pulida sin salir del navegador, y de paso puedes encadenarlo con el parafraseador de textos si quieres reformular alguna frase.
El corrector resulta más valioso justo antes de enviar o publicar un texto, cuando un error pequeño tiene consecuencias visibles. Es el último filtro entre tu borrador y el lector, y por eso conviene pasarlo siempre que el destinatario sea alguien a quien quieres causar buena impresión.
En textos muy técnicos o jurídicos, úsalo como primer barrido y deja la decisión final en tus manos, porque ningún corrector automático sustituye el criterio de quien conoce el contexto.
Contexto: un diseñador autónomo prepara una propuesta para un cliente nuevo y no puede permitirse erratas. Proceso:
Contexto: una estudiante termina su TFG la noche antes de la entrega y necesita una revisión rápida. Proceso:
Contexto: un redactor publica varios artículos por semana y revisa borradores largos a contrarreloj. Proceso:
Contexto: un profesional actualiza su currículum y su carta de presentación para una oferta en LinkedIn. Proceso:
El corrector está afinado para los fallos típicos del castellano, no solo para los errores genéricos de cualquier idioma. Reconoce la concordancia de género y número, el uso correcto del verbo «haber», las tildes diacríticas y los signos de apertura que tantas veces se omiten al escribir rápido.
Puntos clave:
A esto se suman casos como el dequeísmo («pienso de que»), el leísmo o la transformación de «y» en «e» antes de palabras que empiezan por «i». Si quieres trabajar después la fluidez del texto, puedes pasarlo por el resumidor de textos para condensar las ideas largas.
La puntuación de escritura es una nota global que resume cuántos errores tiene tu texto en relación con su longitud. Cuanto más alta, más limpio está el borrador, y el panel lateral desglosa la nota en recuentos por ortografía, gramática, puntuación y estilo para que sepas dónde concentrar la revisión.
Junto a la puntuación verás el índice de lectura Flesch, que mide lo fácil que resulta leer el texto. Un valor alto indica frases cortas y claras, mientras que uno bajo señala oraciones largas o vocabulario complejo. No existe un número «correcto» universal: un texto técnico tolera un Flesch más bajo que una entrada de blog dirigida al público general. Usa estas cifras como guía para decidir si conviene acortar frases, no como una regla rígida. Si te ayuda a detectar frases farragosas, escucha el texto con el conversor de texto a voz antes de darlo por bueno.
Conviene ser claro sobre el recorrido de tu texto. La revisión instantánea se procesa en el servidor: el contenido viaja de tu navegador al servidor de la herramienta y de ahí al motor de reglas, así que no es una comprobación que ocurra solo en tu dispositivo. La reescritura con IA, por su parte, envía el texto al proveedor de IA configurado.
En cambio, el diccionario personal, el borrador autoguardado y las estadísticas de legibilidad nunca salen de tu navegador. Por eso, para documentos con datos personales o información sensible, lo prudente es anonimizar lo que pegues y tener presente el RGPD antes de procesar texto de terceros. Esta transparencia es deliberada: preferimos explicarte el flujo real de los datos a prometer una seguridad absoluta que ninguna herramienta online puede garantizar. Si gestionas una web, puedes revisar también su cumplimiento con el análisis SEO web.
Un corrector ortográfico y gramatical es una herramienta que detecta y corrige automáticamente errores de ortografía, gramática, puntuación y estilo en un texto. Analiza lo que escribes, señala cada fallo y propone una alternativa para que el resultado sea claro y profesional.
Sí, el corrector es gratis y no necesita registro ni instalación. La revisión por reglas es ilimitada dentro del límite de tamaño por texto, así que puedes corregir tantos documentos como quieras desde el navegador.
Sí, el español es uno de los cerca de 40 idiomas que admite y está afinado para los errores típicos del castellano. Ten en cuenta que la interfaz está por ahora en inglés mientras se traduce, aunque la corrección de tu texto en español funciona por completo. Si trabajas con contenido en varias lenguas, puedes apoyarte además en el traductor.
Se diferencia en que combina un motor de reglas con una reescritura por IA con tono y, además, te explica el motivo de cada cambio. El plan gratuito de Grammarly oculta el estilo y la reescritura tras un muro de pago, y aquí tienes el subrayado, los cuatro tonos y las estadísticas de legibilidad sin coste.
La revisión instantánea usa un motor de reglas que subraya errores concretos para que los corrijas uno a uno, mientras que la reescritura con IA reformula el texto entero en el tono que elijas. La primera es precisa y puntual; la segunda cambia el conjunto y te da una versión nueva con la lista de cambios.
Puedes revisar hasta 20.000 caracteres por comprobación en la revisión instantánea. La reescritura con IA admite hasta 1.200 palabras por llamada, suficiente para la mayoría de correos, artículos y documentos.
Puedes hacer hasta 30 reescrituras con IA al día por dirección IP, y solo cuentan las que terminan con éxito. La revisión por reglas, en cambio, no tiene ese límite y funciona siempre.
Sí, puedes subir archivos .doc, .docx y .txt, y también importar documentos desde Dropbox y Google Drive. El texto se convierte en el servidor y aparece listo en el editor para corregirlo.
Sí, además de ortografía detecta gramática, puntuación y estilo, y muestra cada tipo con un color distinto. La reescritura con IA va un paso más allá y ajusta el registro general del texto al tono que necesites. Para uniformar las mayúsculas y minúsculas de un texto de una vez, te apoya el conversor de mayúsculas y minúsculas.
Usa la opción de añadir al diccionario para que esa palabra deje de marcarse en futuras revisiones. Es útil para nombres propios, marcas y tecnicismos que el motor de reglas no reconoce.
La revisión instantánea procesa el texto en el servidor, así que no es una comprobación que ocurra solo en tu dispositivo. Para documentos con datos personales conviene anonimizar la información y tener presente el RGPD antes de procesarlos.
No, sirve como primer filtro rápido, pero no sustituye el criterio de un corrector profesional en textos críticos. Detecta la mayoría de errores formales, aunque las decisiones de matiz, contexto o estilo fino siguen necesitando una revisión humana.
Sí, funciona en el navegador del móvil sin instalar ninguna aplicación. El editor se adapta a la pantalla y mantiene el subrayado, la corrección al clic y la reescritura con IA.
Sí, la reescritura con IA reformula tu texto en un tono estándar, formal, casual o seguro. Si después quieres una versión aún más natural, puedes enviarlo al humanizador de IA con un clic.