Encuentra todas las direcciones IP a las que apunta un dominio, no solo una. Consulta todas las direcciones IPv4 e IPv6 con su DNS inverso, ubicación y empresa de alojamiento, y descubre cuándo un sitio está detrás de un CDN como Cloudflare. Pega un dominio, o varios.
Una herramienta de dominio a IP resuelve un nombre de dominio y te devuelve todas las direcciones IP a las que apunta, junto con quién es el propietario de cada una y dónde está el servidor. La mayoría de utilidades gratuitas se quedan en una sola IPv4 y en el nombre del proveedor, lo que deja fuera la mitad de la información útil. La herramienta Dominio a IP de ToolsPivot muestra la lista completa de registros A y AAAA, con DNS inverso, organización propietaria, ubicación aproximada y TTL, y avisa cuando lo que estás viendo es un CDN.
Dominio a IP consulta los registros DNS de un dominio y devuelve todas sus direcciones IPv4 e IPv6, no solo la primera. La consulta se realiza mediante DNS sobre HTTPS (DoH), con Cloudflare como resolutor principal y Google como alternativa, conservando el TTL de cada registro y la cadena CNAME. Después, todas las IP obtenidas se enriquecen en una única petición con geolocalización, número de sistema autónomo (ASN), organización de alojamiento y DNS inverso. Si necesitas la vista completa de la zona, con MX, TXT y NS, la búsqueda de registros DNS cubre esa parte.
La usan sobre todo consultores SEO, desarrolladores web, administradores de sistemas y responsables técnicos de pymes españolas. Los escenarios típicos son las migraciones de hosting, la comprobación de propagación DNS, el diagnóstico de correos que acaban en spam y las auditorías técnicas previas a una propuesta de trabajo. También sirve para inventariar la infraestructura de una cartera de dominios de un vistazo.
El problema habitual es que un dominio moderno casi nunca tiene una sola IP, pero las herramientas gratuitas siguen enseñando una. Un sitio con balanceo puede repartirse entre cuatro direcciones, y otro con doble pila responderá con IPv4 y con IPv6 a la vez. Al ver la lista completa, con el propietario de cada dirección, dejas de sacar conclusiones a partir de un dato parcial y puedes verificar en segundos si la migración que acabas de hacer ha propagado en todos los registros o solo en algunos.
Si el dominio no responde, comprueba antes con el comprobador del estado del servidor que el sitio sigue en pie.
Esta herramienta es más útil cuando necesitas saber dónde vive de verdad un sitio y no te vale con una respuesta aproximada. Sirve tanto para verificar un cambio que acabas de hacer como para investigar la infraestructura de un dominio que no controlas. Estos son los momentos en los que aporta más:
En cambio, si lo que buscas es el histórico de propiedad del dominio o su fecha de registro, la consulta WHOIS es el punto de partida correcto. Y si sospechas que el problema es de rendimiento y no de DNS, empieza por la velocidad de carga de la página.
Contexto: un desarrollador autónomo traslada la web de una clínica de Valencia entre dos proveedores españoles.
Resultado: detecta que un registro AAAA seguía apuntando al servidor antiguo y lo corrige antes de dar la migración por cerrada.
Contexto: una consultora SEO de Madrid prepara un diagnóstico para un e-commerce que quiere mejorar su posicionamiento.
Resultado: entrega una propuesta que explica por qué el sitio tarda desde el norte de España y qué parte depende del alojamiento.
Contexto: la responsable de marketing de una tienda que vende también en Wallapop nota que sus envíos dejan de llegar.
Resultado: descubre que comparte IP con otros sitios en un hosting compartido y solicita una dirección dedicada.
Contexto: una agencia gestiona treinta clientes repartidos entre varios proveedores y no tiene registro centralizado.
Resultado: localiza tres proyectos alojados en un servidor que se daba por retirado y planifica su traslado.
Cada campo del informe responde a una pregunta distinta, y confundirlos lleva a conclusiones equivocadas. La IP y su versión te dicen a qué dirección apunta el dominio y si el servidor admite IPv6. El DNS inverso es el nombre que el propietario del rango ha asignado a esa dirección: sirve como pista sobre el proveedor, pero lo configura el dueño de la IP, así que no es una prueba. El host y el ASN identifican la organización que controla el rango, y ese dato sí es fiable porque procede de los registros regionales de Internet. Si quieres profundizar en quién presta el servicio de alojamiento, el comprobador de hosting añade nameservers y registrador al mismo análisis.
La ubicación corresponde al centro de datos, no a una persona ni a la sede de la empresa: una tienda de Sevilla puede estar alojada en Fráncfort o en Dublín. El TTL, en segundos, indica cuánto guardan los resolutores esa respuesta antes de volver a preguntar, y por eso condiciona los plazos de cualquier cambio.
Un dominio devuelve varias IP por cuatro motivos habituales, y distinguirlos cambia por completo la lectura del resultado. El primero es el balanceo por DNS: el dominio lista varias direcciones y los clientes se reparten entre ellas para distribuir la carga. El segundo es la doble pila, en la que el mismo servicio responde con una IPv4 y una IPv6 en paralelo.
El tercero es un CDN, que publica varias direcciones de borde cercanas al visitante. El cuarto es el DNS geográfico, donde la respuesta depende del lugar desde el que preguntas, lo que explica que un compañero en otro país vea direcciones distintas. Si las direcciones se reparten entre rangos muy diferentes, el localizador de IP geográficas en masa te ayuda a situarlas todas de golpe.
Comprobar los registros AAAA importa porque España ha ido por detrás de la media europea en adopción de IPv6 durante años. Operadores como DIGI y Orange lo desplegaron en producción antes que Movistar, así que la experiencia de un visitante depende de con quién tenga contratada la conexión. Un dominio sin registros AAAA no es un fallo grave, pero sí una carencia que conviene conocer.
Muchos conversores gratuitos ni siquiera consultan AAAA, así que su ausencia en el informe no significa que el dominio no tenga IPv6, sino que la herramienta no lo ha mirado. Aquí las direcciones IPv6 aparecen en su propia lista, con el mismo detalle de host, ubicación y TTL que las IPv4.
Conviene tener claros los límites antes de usar el resultado como prueba de algo. Cuando un sitio está detrás de un CDN, las direcciones que ves son servidores de borde, no el origen: la IP real del servidor permanece oculta y esta herramienta no intenta descubrirla. La geolocalización de IP es aproximada y señala el centro de datos, con margen de error de ciudad e incluso de país en rangos grandes.
La resolución se hace desde una única ubicación, así que un servicio con DNS geográfico puede devolver direcciones distintas si lo consultas desde otro punto. El DNS inverso lo configura el propietario del rango, por lo que funciona como indicio y no como certificado. Y si necesitas saber qué responde el servidor a nivel de aplicación, las cabeceras HTTP dan una información que el DNS no puede aportar.
Es una utilidad que traduce un nombre de dominio a las direcciones IP a las que apunta. Consulta los registros DNS del dominio, en concreto los de tipo A para IPv4 y AAAA para IPv6, y muestra el resultado con datos del propietario de cada dirección.
Porque muchos dominios publican varias direcciones a la vez. Las causas más comunes son el balanceo de carga por DNS, la doble pila IPv4 e IPv6, un CDN con varios nodos de borde o un servicio de DNS geográfico que responde según la ubicación de quien pregunta.
Solo si el dominio no usa un CDN. Cuando hay una red de distribución delante, como Cloudflare o Akamai, la dirección mostrada pertenece a un servidor de borde y el origen queda oculto por diseño. La herramienta lo indica de forma explícita cuando detecta ese caso.
Es el nombre de host al que apunta esa dirección cuando se consulta al revés, mediante un registro PTR. Suele revelar el proveedor o el tipo de servidor, aunque lo configura el dueño del rango, así que conviene tratarlo como una pista y no como una prueba definitiva.
El TTL indica cuántos segundos guardan los resolutores esa respuesta antes de volver a preguntar. Es el dato clave para calcular cuánto tardará en propagarse un cambio de servidor, y por eso conviene bajarlo unas horas antes de una migración.
Sí, el modo masivo acepta una lista de dominios y devuelve una tabla compacta con los resultados. Después puedes copiarla o descargarla en CSV o JSON para trabajar con ella en una hoja de cálculo.
No, la herramienta funciona directamente en el navegador y no pide cuenta ni clave de API. La resolución y el enriquecimiento se hacen en el servidor de ToolsPivot y el resultado se muestra en tu pantalla.
Es aproximada y corresponde al centro de datos donde está la IP, no a una persona ni a la sede de la empresa. Los rangos amplios pueden tener un margen de error de ciudad e incluso de país, así que sirve para orientarte, no para afirmar dónde está físicamente alguien.
Esta se centra en las direcciones IP y en quién las posee, con enriquecimiento de cada una. Una consulta de zona completa muestra además MX, TXT, NS y otros tipos de registro, útiles cuando el problema es de correo o de delegación.
No, para eso necesitas una consulta al registro del dominio. El RGPD y la política de los registradores ocultan buena parte de los datos personales del titular, así que lo que obtendrás será información del registrador y las fechas del registro.
Porque no tiene registros AAAA publicados, algo todavía frecuente en proyectos alojados en España. Puedes pedir a tu proveedor de hosting que active IPv6 si el servidor lo admite, aunque no tener AAAA no impide que el sitio funcione con normalidad.
La IP te dice a dónde apunta el dominio, no si el servicio responde. Para eso conviene comprobar directamente si tu web está caída ahora mismo, porque un dominio puede resolver perfectamente aunque el servidor esté sin servicio.
Se resuelven en el momento, aunque las respuestas se guardan en caché durante un intervalo corto para no repetir consultas idénticas. Si acabas de cambiar un registro, espera a que venza el TTL anterior antes de dar por definitivo lo que veas.
No, un dominio sin registrar no tiene zona DNS y por tanto no resuelve a ninguna dirección. Si estás en fase de elección, la disponibilidad de dominios te dirá si el nombre sigue libre, y con la dirección IP de tu conexión puedes comparar desde qué red estás haciendo las pruebas.