Vea todo lo que su navegador revela sobre usted en el momento en que se carga esta página. Sin clics.
Un detector de navegador es una herramienta que lee las señales técnicas que tu navegador expone a cada web que visitas y te las explica en lenguaje claro. La versión 2.0 de ToolsPivot va mucho más allá del clásico «usas Chrome en Windows»: analiza decenas de señales agrupadas en siete bloques, incluidas tu IP pública, tu operador y tu huella digital. El análisis ocurre dentro de tu propio navegador, así que ves exactamente lo mismo que vería cualquier web que visites, sin crear cuenta ni instalar nada.
La herramienta lee los objetos navigator, screen, Intl y WebGL en cuanto la página termina de cargar, sin que tengas que pulsar ningún botón. A partir de ahí identifica navegador, versión, motor de renderizado, sistema operativo, arquitectura, tipo de dispositivo, pantalla, idioma y zona horaria. Cada valor viene acompañado de una nota que explica qué revela ese dato concreto sobre ti.
La usan sobre todo equipos de soporte, desarrolladores web y usuarios preocupados por su privacidad. Un técnico de soporte pide el informe completo para reproducir una incidencia; un desarrollador comprueba cómo se ve su navegador desde el lado del cliente; un usuario con VPN verifica si su ubicación real se está filtrando. También sirve para comprobar la dirección IP con la que sales a Internet antes de una prueba.
El problema habitual es que los detectores clásicos muestran cuatro datos crudos y no explican nada. Sabes que tu cadena de agente de usuario dice «Mozilla/5.0…», pero no qué significa ni quién puede usarla para reconocerte. Aquí cada campo lleva su explicación, y al final obtienes una valoración de identificabilidad que nombra las señales concretas que te hacen destacar.
getHighEntropyValues para obtener arquitectura, versión de plataforma y modelo de dispositivo cuando el navegador los expone.hardwareConcurrency), memoria estimada (deviceMemory) y puntos táctiles.Intl, configuración regional y hora local.Esta herramienta resulta útil siempre que necesites saber qué información técnica emites, ya sea para resolver una incidencia o para revisar tu privacidad. También ahorra tiempo cuando alguien te pide «los datos de tu sistema».
Un matiz: en modo incógnito algunas señales cambian o dejan de estar disponibles, así que ese informe no refleja tu navegación habitual.
Contexto: un cliente no consigue completar el pago con Redsys en una tienda de una pyme española.
Resultado: la incidencia se cierra sin llamadas de ida y vuelta ni conjeturas.
Contexto: un diseñador freelance accede a un panel de cliente que solo admite conexiones desde España.
Resultado: confirma en segundos que la conexión sale por donde debe y evita un bloqueo del panel. Si necesita cambiar de salida, puede consultar una lista de proxies gratuitos.
Contexto: una agencia de Barcelona valida una landing antes de lanzar una campaña.
Resultado: ninguna incidencia se cierra por «no reproducible». Antes del lanzamiento conviene pasar el test de compatibilidad móvil.
Contexto: una pyme prepara la documentación de cumplimiento del RGPD antes de una auditoría.
Resultado: la empresa entiende qué datos técnicos salen de sus navegadores y ajusta su política de privacidad en consecuencia.
Cada bloque del informe responde a una pregunta distinta sobre tu equipo. La tabla resume qué se lee en cada uno y para qué sirve.
| Bloque | Señales principales | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Navegador | Nombre, versión, motor, agente de usuario, Client Hints | Compatibilidad y actualizaciones |
| Sistema operativo | Nombre, versión, arquitectura | Requisitos de software |
| Dispositivo | Tipo, fabricante, modelo, núcleos, memoria, táctil | Rendimiento y soporte técnico |
| Pantalla | Resolución, área útil, viewport, color, densidad | Diseño adaptable y QA |
| Ubicación y red | IP pública, versión de IP, ISP, ASN, ciudad, IP local | Diagnóstico de red y VPN |
| Idioma y hora | Idiomas, zona horaria, locale, hora local | Contenido regionalizado |
| Privacidad y huella | Cookies, DNT, GPC, GPU, hash de canvas, identificabilidad | Auditoría de rastreo |
La combinación es lo que importa: cada dato por separado lo comparten millones de personas, pero juntos forman un patrón poco frecuente. Para saber qué servidor hay detrás de una web, el comprobador de hosting completa la foto.
La huella digital del dispositivo se considera tratamiento de datos personales cuando sirve para singularizar a una persona. La Agencia Española de Protección de Datos publicó un estudio sobre fingerprinting donde avisa de que, aunque borres las cookies o navegues en modo privado, la combinación de resolución, sistema, fuentes y configuración gráfica puede seguir reconociéndote.
En el plano jurídico, la sentencia Breyer del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (asunto C-582/14) estableció que una dirección IP dinámica puede ser un dato personal para quien disponga de medios razonables para vincularla a una persona. Eso sitúa tanto la IP como la huella del navegador dentro del ámbito del RGPD y la LOPDGDD, con las obligaciones de información y base jurídica que eso implica para cualquier web española.
Puntos clave:
Si gestionas una web, revisar tu certificado con el comprobador SSL y la información que muestras al usuario son dos pasos básicos de cumplimiento.
Ninguna detección de navegador es infalible, y ToolsPivot lo advierte en el propio informe. El agente de usuario se puede falsear con una extensión, así que un valor manipulado se mostrará tal cual. Chrome, además, ha reducido su cadena de agente de usuario: la versión menor y la del sistema aparecen congeladas y solo los Client Hints devuelven el dato preciso.
En navegadores sin navigator.userAgentData, como Firefox y Safari, el bloque de Client Hints muestra «no disponible» en lugar de inventarse un valor. La geolocalización por IP es aproximada: con VPN o con el proxy privado de iCloud señalará la salida del servidor, no tu ubicación.
Sobre Do Not Track conviene una precisión: Firefox retiró la casilla de sus ajustes a partir de la versión 135, porque la mayoría de las webs no la respetaba y activarla podía hacerte más identificable. Mozilla recomienda ahora Global Privacy Control. Para la resolución de nombres de un dominio tienes la consulta DNS.
Abre el detector de navegador y verás el nombre y la versión en la primera tarjeta del informe, sin pulsar nada. El dato procede del agente de usuario, ampliado con Client Hints en navegadores basados en Chromium, e incluye una comprobación de si esa versión está al día.
No, el análisis se ejecuta en tu propio navegador y los resultados no se envían a ToolsPivot. La única petición externa es la consulta de IP pública, que sale de tu equipo hacia un servicio de geolocalización de terceros, porque un navegador no puede ver su propia IP pública. Ese servicio aplica sus propias políticas de registro.
El agente de usuario es una cadena de texto que tu navegador envía en cada petición para identificarse ante el servidor. Contiene el navegador, la versión aproximada, el motor y el sistema operativo. Los servidores la usan para servir versiones adaptadas del sitio, aunque hoy se considera poco fiable.
Chrome ha reducido de forma deliberada la información de su cadena de agente de usuario para limitar el rastreo. La versión menor se muestra como ceros y la versión del sistema queda congelada. Los datos exactos solo llegan a través de los Client Hints de alta entropía, que la herramienta consulta automáticamente.
Es un identificador construido a partir de la combinación de muchas señales técnicas de tu equipo, como resolución, GPU, fuentes o zona horaria. Ninguna señal por separado te identifica, pero el conjunto forma un patrón poco frecuente. La AEPD la considera una técnica de seguimiento sujeta a la normativa de protección de datos.
Sí, aunque no de forma total ni con un solo ajuste. Los navegadores con protección reforzada, como Firefox en modo estricto o Brave con aleatorización de canvas, bajan el nivel de forma apreciable. Cambiar un único parámetro suelto, en cambio, puede volverte más raro y más fácil de seguir.
Es la dirección privada que tu router asigna a tu equipo dentro de la red doméstica o de oficina, como 192.168.1.x. Se obtiene mediante un sondeo WebRTC y sirve para detectar fugas cuando usas VPN. No es visible desde Internet, a diferencia de la IP pública, y tampoco tiene que ver con la IP de un servidor, que puedes averiguar con la herramienta de dominio a IP.
No, es aproximada y se deduce de tu IP pública, no del GPS. Suele acertar el país y la provincia, pero la ciudad puede corresponder al nodo de tu operador, sobre todo con Movistar, Digi o MásMóvil en zonas con salida centralizada. Con VPN activa verás la ciudad del servidor al que te has conectado.
Sí, la herramienta detecta tipo de dispositivo, puntos táctiles, orientación y densidad de píxeles en móviles y tabletas. En iOS, Safari expone menos señales de hardware que Chrome en Android, así que algunos campos aparecerán como no disponibles.
Suele ocurrir por una extensión de cambio de agente de usuario, por un ajuste de compatibilidad o por navegadores basados en Chromium que se identifican como Chrome. La herramienta muestra lo que el navegador declara, sin corregirlo, porque eso mismo es lo que ven las webs que visitas.
La diferencia está en el número de señales y en la explicación de cada una. Un detector clásico devuelve navegador, versión, plataforma y agente de usuario; aquí obtienes decenas de valores agrupados en siete bloques, con red, huella y exportación incluidas.
Sí, puedes copiar el informe completo o descargarlo en JSON o TXT desde la propia página. El JSON encaja en un sistema de tickets y el TXT sirve para pegarlo en un correo.
Sí, es uno de los usos más frecuentes: compara la IP pública, el operador y la zona horaria con lo que esperas de tu VPN. Si el bloque de red muestra tu operador real en lugar del proveedor de la VPN, la conexión no está pasando por el túnel. Un test de velocidad de Internet ayuda después a medir cuánto rendimiento te cuesta ese túnel.
Global Privacy Control es una señal que tu navegador envía para pedir que no se vendan ni compartan tus datos personales. Sustituye en la práctica a Do Not Track, que Firefox retiró de sus ajustes por su escasa eficacia. Tiene respaldo legal en algunas jurisdicciones, aunque su encaje con el RGPD se debate. Si vas a subir imágenes, conviene eliminar los metadatos EXIF antes de publicarlas.