Comprueba la antigüedad de cualquier dominio. Ve la fecha de registro y la edad desde RDAP, además de la primera vez que se archivó el sitio en línea, su registrador, caducidad, servidores de nombres y estado. Consulta un dominio o pega una lista.
El comprobador de antigüedad de dominio te dice cuándo se registró un dominio y, aparte, cuándo apareció contenido real en él por primera vez. Esas dos fechas casi nunca coinciden, y confundirlas es el error que arruina la compra de un dominio caducado. La herramienta de ToolsPivot lee datos RDAP para la fecha de registro, el registrador, los servidores de nombres, el estado y la caducidad, y los cruza con la primera captura del Wayback Machine. Sin registro, sin claves de API y con una sola consulta.
La herramienta consulta el protocolo RDAP y devuelve la fecha de registro de un dominio junto con su antigüedad calculada en años, meses y días. RDAP entrega JSON estructurado en lugar del texto libre que devuelve el WHOIS clásico, así que la lectura es consistente y no depende de raspar respuestas con formatos distintos según el registro. En paralelo, una consulta a la API CDX del Wayback Machine recupera la primera vez que el sitio quedó archivado. Introduces una URL completa o un dominio a secas y el sistema lo normaliza al dominio registrable antes de consultar.
La usan sobre todo consultores SEO que evalúan competidores, compradores de dominios caducados que quieren saber qué están pagando, y responsables de compras que verifican si un proveedor lleva años operando o registró su web hace tres semanas. También aparece en flujos de trabajo de prevención de fraude: la antigüedad de un dominio es una de las señales más rápidas para valorar una tienda desconocida. Complétala con la consulta Whois completa cuando necesites el registro entero.
El problema es que la mayoría de comprobadores gratuitos dan un único número y se callan de dónde sale. Cuando el registro no publica fecha, muestran un hueco en blanco o, peor, una fecha inventada a partir del último cambio. Aquí ves dos edades separadas, la fuente de cada dato, la hora de la consulta y un aviso explícito cuando la fecha no está disponible en lugar de un espacio vacío que interpretas como quieres.
Úsalo siempre que la fecha de un dominio cambie una decisión concreta: comprar, confiar o descartar. La antigüedad por sí sola no demuestra calidad, pero un desajuste entre las dos fechas casi siempre esconde una historia que merece la pena mirar.
No lo uses como métrica de calidad aislada ni esperes recuperar fechas que el registro sencillamente no publica.
Contexto: un nichero español valora un dominio en subasta que promete quince años de antigüedad.
Resultado: se ahorra una puja de cuatro cifras por una antigüedad que el dominio perdió al caducar.
Contexto: una compradora encuentra en un anuncio de Wallapop un enlace a una tienda externa con descuentos llamativos.
Resultado: descarta la compra antes de introducir los datos de su tarjeta.
Contexto: una consultora SEO de Valencia prepara un informe sobre los ocho competidores de un cliente del sector inmobiliario.
Resultado: el informe explica las diferencias de visibilidad con datos verificables en lugar de suposiciones.
Contexto: un autónomo va a contratar una herramienta de facturación que dice llevar una década en el mercado.
Resultado: contrata con una idea realista de cuánto tiempo lleva el producto operando de verdad.
John Mueller, de Google, ha declarado en varias ocasiones que la antigüedad del dominio no es un factor de posicionamiento. Los dominios antiguos suelen posicionar mejor por una razón distinta: han acumulado enlaces, contenido indexado y señales de comportamiento durante años, y eso sí pesa. La correlación existe, la causalidad no. Casi todos los comprobadores en español venden lo contrario porque «dominio antiguo igual a mejor SEO» es un titular más fácil de colocar.
La consecuencia práctica es que la antigüedad sirve como señal de investigación, no como métrica de valor. Un dominio de veinte años sin un solo enlace decente no vale más que uno nuevo. Para medir lo que de verdad influye, mira el comprobador de autoridad de página y el perfil de enlaces, no el calendario.
Hay registros que sencillamente no publican la fecha de creación, y ninguna herramienta gratuita puede recuperarla. El caso más habitual en el mercado español es el .de alemán, cuyo registro no expone fechas de registro por RDAP público. A eso se suman los registros redactados por motivos de protección de datos: desde la entrada en vigor del RGPD, los registradores ocultan los datos personales del titular, y algunos operadores han optado por recortar también campos de fechas.
Conviene aclarar un malentendido frecuente sobre los .es. El RGPD y la LOPDGDD obligan a proteger los datos personales del titular, no las fechas de registro y caducidad, que son datos técnicos del registro. En la práctica, la mayoría de dominios .es siguen exponiendo esas fechas y la herramienta las lee sin problema. Cuando falta el dato, verás la etiqueta correspondiente y una fecha de primera emisión de certificado como suelo mínimo, nunca una cifra inventada. Si el dominio que buscas está libre, pásate al comprobador de disponibilidad de dominios.
La primera captura del Wayback Machine es un suelo, no la fecha exacta de lanzamiento. El Internet Archive empezó a rastrear un sitio cuando alguien lo enlazó o lo envió, así que un sitio puede haber estado publicado meses antes de su primer archivo. Tampoco cubre sitios que bloquearon el rastreo.
Las fechas redactadas o no publicadas no se pueden recuperar sin acceso privilegiado al registro, y ninguna herramienta keyless lo tiene. El recurso a Certificate Transparency responde a «existía al menos desde», no a «se registró el». Por último, los resultados se cachean durante una hora en el servidor: si acabas de registrar un dominio, espera un poco. Cuando arranques un proyecto nuevo, el generador de nombres de dominio te ayuda a encontrar alternativas libres.
Es una herramienta que consulta los datos de registro de un dominio y calcula cuánto tiempo lleva registrado. La versión de ToolsPivot añade la fecha de la primera captura archivada, de modo que ves la antigüedad del registro y la del contenido por separado.
Se resta la fecha de registro publicada en el RDAP de la fecha actual y el resultado se expresa en años, meses y días. Si el dominio caducó y alguien volvió a registrarlo, el contador arranca de nuevo desde el registro más reciente.
No, John Mueller ha confirmado que Google no usa la antigüedad del dominio como factor de posicionamiento. Los dominios veteranos suelen posicionar mejor porque han acumulado enlaces y contenido indexado, no por la fecha en sí.
La antigüedad del dominio mide desde que alguien registró el nombre; la del sitio, desde que hubo contenido publicado y archivado. Un dominio registrado hace doce años pero aparcado hasta hace dos tiene doce años de dominio y dos de sitio.
Porque el registro de ese dominio no expone la fecha de creación en su respuesta RDAP pública. En lugar de dejar un hueco o improvisar una cifra, la herramienta lo etiqueta y ofrece la primera emisión de certificado conocida como referencia mínima.
Sí, la mayoría de dominios .es publican sus fechas de registro y caducidad con normalidad. El RGPD protege los datos personales del titular, no los datos técnicos del registro, así que las fechas siguen siendo consultables.
RDAP es el protocolo que sustituye al WHOIS y devuelve los datos de registro en JSON estructurado en vez de texto libre. Eso hace la lectura más rápida y fiable, sin los errores típicos de raspar formatos distintos según el registro.
Hasta cincuenta dominios en una sola consulta masiva. Los resultados se presentan en una tabla ordenable que puedes exportar a CSV o JSON.
No, la herramienta es gratuita y no requiere cuenta ni clave de API. Todas las fuentes que consulta son públicas y sin autenticación.
Significa que existe contenido archivado anterior a la fecha de registro actual del dominio. Es el patrón típico de un dominio que caducó y volvió a registrarse, algo decisivo si estás valorando comprarlo en una subasta.
Devuelve registrador, servidores de nombres, códigos de estado, estado de DNSSEC, fecha de caducidad con cuenta atrás y la dirección IP. Para revisar dónde está alojado el dominio, complétalo con el comprobador de hospedaje.
Los resultados se guardan en caché en el servidor durante una hora. Cada ficha indica el método usado y el momento exacto de la consulta, así que siempre sabes de cuándo es el dato.
Sí, es uno de sus usos principales, sobre todo por el aviso de reregistro y la comparación entre las dos fechas. Aun así, la antigüedad es solo una señal: revisa también el historial de contenido y el perfil de enlaces antes de pujar.
Sí, la tabla de consulta masiva se exporta a CSV o JSON, y también puedes copiarla al portapapeles. Es el formato práctico para auditorías en las que analizas decenas de dominios a la vez.