Redimensionar imagen v1.0

Cambia el tamaño de una imagen por píxeles, por porcentaje o a una medida de redes sociales

Casi nadie llega a un redimensionador sin una cifra concreta en la cabeza. Son 1200 píxeles de ancho para la cabecera del blog, 1080 por 1080 para el perfil de Instagram, un 50 % de lo que ocupa ahora, o un tope de 200 KB porque el formulario de la sede electrónica no acepta nada más pesado. La dificultad rara vez está en encontrar una herramienta gratuita. Está en que la herramienta devuelva exactamente esa cifra y no una aproximación.

Este redimensionador de DocPivot está construido alrededor de esa idea. Procesa hasta 30 imágenes a la vez dentro de tu propio navegador, admite las medidas en píxeles, pulgadas, centímetros o milímetros, incorpora 24 medidas de redes sociales repartidas entre 7 plataformas y puede mantener el archivo por debajo de un peso concreto en KB sin que tengas que ir moviendo un control de calidad a ciegas. Ningún archivo se sube a ningún servidor y no hay cola de espera detrás de otros usuarios.

Tres maneras de pedir un tamaño

Las peticiones de tamaño se formulan de tres formas distintas y la herramienta acepta las tres sin obligarte a traducir una en otra.

Por medidas. Escribes ancho y alto. La unidad puede ser píxeles, pulgadas, centímetros o milímetros, y la conversión se hace a 96 píxeles por pulgada, que es la densidad estándar de pantalla. Si trabajas con una imprenta que te ha pedido 10 por 15 centímetros, no tienes que hacer la cuenta tú.

Por porcentaje. Escribes una proporción y se resuelve contra las dimensiones originales de cada archivo. Es la opción útil cuando procesas un lote de fotos de tamaños distintos y lo que quieres es que todas bajen a la mitad, no que todas acaben con el mismo ancho. El porcentaje está limitado al 200 % y más abajo explicamos por qué.

Por red social. Eliges plataforma y tipo de publicación, y la medida se escribe sola en las casillas de ancho y alto. A partir de ahí puedes editarla. Esa segunda parte es la que suele faltar: si necesitas una portada de Facebook a la mitad de resolución, o un formato vertical de Instagram con 20 píxeles más de margen, cambias el número directamente en la casilla en lugar de buscar la medida en un artículo y teclearla a mano.

Ajustar o rellenar: la diferencia que casi nadie explica

Aquí está el punto donde la mayoría de los redimensionadores gratuitos falla en silencio. Imagina una foto horizontal de 4000 por 3000 píxeles y una petición de 1080 por 1080 para una publicación cuadrada. La proporción no coincide. Solo hay tres salidas posibles: deformar la imagen, recortarla, o encajarla dentro del cuadro y decidir qué hacer con el hueco que sobra.

Con la proporción bloqueada, la imagen se ajusta dentro del cuadro sin estirarse. Después, el relleno de fondo decide el resultado final. Si eliges Ajustar, recibes el tamaño ajustado, es decir 1080 por 810. Si eliges blanco, negro o transparente, la imagen se centra sobre un lienzo de exactamente 1080 por 1080 y los lados cortos se rellenan con ese color. Si desbloqueas la proporción, la imagen se estira hasta el cuadro exacto, con la deformación que eso implica.

La mayoría de las herramientas online solo hacen lo primero y no lo advierten. Pides 1080 por 1080, te descargas un archivo de 1080 por 810 y descubres el problema cuando la plataforma recorta la imagen por su cuenta o el gestor de contenidos la deja desalineada respecto a las demás. Ofrecer el relleno de forma explícita, con opción transparente incluida para trabajar sobre fondos de color, resuelve el caso más frecuente de todos.

Conviene distinguirlo del recorte. Redimensionar cambia la resolución de la imagen completa. Recortar elimina bordes y se queda con una parte. Si lo que necesitas es quedarte con la cara y no con toda la escena, la herramienta adecuada es recortar imagen, no esta.

Qué significa de verdad «sin perder calidad»

Prácticamente todos los resultados de búsqueda en español prometen redimensionar sin perder calidad. La frase es cómoda y también engañosa, así que merece la pena decir qué ocurre en realidad.

Al reducir una imagen se descarta información de píxeles de forma permanente. Una foto de 4000 píxeles de ancho llevada a 1200 tiene menos datos que antes, y eso no se recupera. Lo que sí se puede controlar es que el resultado se vea nítido a su nuevo tamaño, que es lo que la gente quiere decir cuando habla de calidad. Eso depende del remuestreo y de la codificación posterior, no de un eslogan.

Al ampliar, la pérdida es más evidente porque el programa tiene que inventar píxeles que la cámara nunca capturó. Por eso el porcentaje está limitado al 200 %. Más allá de esa cifra el resultado se vuelve blando y ninguna interpolación lo arregla; harían falta modelos de reconstrucción entrenados, que es otra categoría de herramienta.

Y hay una tercera pérdida que suele pasarse por alto: la de recodificación. Cada vez que un JPEG se vuelve a guardar como JPEG, se comprime de nuevo sobre una imagen que ya estaba comprimida. Redimensionar tres versiones distintas a partir del original siempre da mejor resultado que redimensionar una copia de una copia. Si además necesitas bajar el peso del archivo sin tocar las dimensiones, lo correcto es pasar por el compresor de imágenes una sola vez en lugar de encadenar exportaciones.

Cómo se procesa cada archivo

El recorrido interno tiene cinco pasos y todos ocurren en la pestaña que tienes abierta.

Descodificación. Los archivos se leen en local y se descodifican sobre un lienzo. Se admiten JPEG, PNG, WebP, GIF, BMP, AVIF, SVG y JFIF. Cada archivo recibe su propia instancia de motor, de modo que una foto corrupta no arruina el lote entero: fallará esa y las otras veintinueve seguirán su curso. Si tus fotos vienen de un iPhone en formato HEIC, pásalas antes por HEIC a JPG, porque ese contenedor no entra directamente. Con un SVG el comportamiento es el de cualquier rasterizado, así que si lo que buscas es un mapa de bits limpio a partir de un vector, SVG a PNG te dará más control sobre la resolución de partida.

Resolución del tamaño objetivo. Se calcula el cuadro de destino según el método elegido, con la conversión de unidades cuando hace falta.

Ajuste o relleno. Se aplica la lógica descrita más arriba, con la proporción bloqueada o libre según hayas decidido.

Remuestreo. Un único dibujo de alta calidad con imageSmoothingQuality: 'high', no una cadena de reducciones a la mitad. Esto se midió en lugar de darlo por supuesto: sobre una carta de detalle de 2400 por 1600 reducida al 25 %, la media absoluta del laplaciano dio 237,05 en la pasada única frente a 235,43 en la cadena escalonada. La diferencia es pequeña, pero apunta en el sentido contrario al que suele repetirse: la cadena queda ligeramente más blanda y además consume lienzos intermedios.

Codificación y entrega. El formato de salida es el original salvo que elijas JPG, PNG o WebP. La codificación no se delega en el navegador: se usan MozJPEG y libwebp compilados a WebAssembly, y oxipng para el PNG sin pérdida. A igualdad de calidad visual, esos codificadores producen archivos más pequeños que canvas.toBlob. Cada tarjeta de resultado muestra las dimensiones finales y el lote completo puede descargarse como un solo archivo comprimido.

Las 24 medidas de redes sociales

Los preajustes cubren siete plataformas. En Facebook están perfil 170 por 170, portada 851 por 315, publicación 1200 por 630, historia 1080 por 1920 y evento 1920 por 1005. En Instagram, perfil 320 por 320, cuadrado 1080 por 1080, vertical 1080 por 1350, horizontal 1080 por 566 e historia 1080 por 1920. En X están perfil 400 por 400, cabecera 1500 por 500 y publicación 1200 por 675. En LinkedIn, perfil 400 por 400, banner 1584 por 396 y publicación 1200 por 627. En YouTube, perfil 800 por 800, arte de canal 2560 por 1440 y miniatura 1280 por 720. En Pinterest, perfil 165 por 165, pin 1000 por 1500 y portada de tablero 600 por 600. En TikTok, perfil 200 por 200 y portada de vídeo 1080 por 1920.

Todas son editables después de seleccionarlas. El preajuste rellena la casilla y se aparta.

Fijar un peso máximo en KB

Muchos formularios no piden dimensiones, piden peso. Las plataformas de la Administración, los portales de empleo y bastantes gestores de tiendas rechazan cualquier archivo por encima de una cifra concreta. Cuando escribes un objetivo en KB, el codificador ejecuta una búsqueda binaria para encontrar la calidad más alta que cabe por debajo de ese límite, en lugar de aplicar un valor fijo y esperar que salga bien.

Esto requiere un formato con pérdida. El PNG no tiene calidad que negociar porque es sin pérdida, así que el campo de objetivo en KB desaparece cuando eliges PNG. Si tienes un PNG que necesita entrar en un límite de peso, la salida es convertirlo: PNG a JPG para fotografías, o JPG a WebP cuando el destino es la web y quieres el archivo más ligero posible. Para catálogos y galerías donde importa el peso total de la página, AVIF a JPG resuelve el camino inverso cuando el formato moderno da problemas de compatibilidad con algún navegador antiguo o algún cliente de correo.

Lo que esta herramienta no hace

Las limitaciones declaradas ahorran más tiempo que las funciones prometidas, así que aquí están las cuatro que importan.

Los metadatos no se conservan. Una recodificación sobre lienzo elimina los datos EXIF, incluidos el modelo de cámara, los parámetros de disparo y las coordenadas GPS. Para publicar en internet suele ser una ventaja, pero es una pérdida, no una función. Si necesitas revisar qué llevaba una foto antes de tocarla, el visor EXIF te lo muestra; si lo que quieres es borrar esos datos de forma deliberada y conservar las dimensiones, la herramienta correcta es eliminar metadatos de una foto. Y si el objetivo era mantener el EXIF intacto, entonces el redimensionador no es la pieza adecuada del flujo.

Los GIF y WebP animados se devuelven sin tocar. Un lienzo contiene un solo fotograma. Redimensionar una animación de esa forma devolvería una imagen fija sin avisar, que es exactamente lo que hacen varias herramientas del sector. Aquí el archivo animado sale igual que entró. Si lo que buscabas era precisamente un fotograma quieto, GIF a PNG hace ese trabajo de forma explícita.

La ampliación está limitada al 200 %. Por encima de ese punto se inventan demasiados píxeles.

La orientación depende del archivo de origen. Si una foto aparece girada, corrígela antes con rotar imagen, porque el redimensionado trabaja sobre la orientación que recibe.

Privacidad, RGPD y por qué importa dónde se procesa la imagen

Todo el proceso, desde la lectura del archivo hasta la codificación final, ocurre en tu dispositivo. No hay subida, no hay ida y vuelta al servidor y no hay cola de trabajos. Tampoco hay clave de API de ningún tipo implicada en esta herramienta.

Esto tiene consecuencias prácticas concretas bajo el RGPD y la LOPDGDD. Una fotografía de una persona identificable es un dato personal. Si trabajas en una gestoría preparando fotos de carné, en un despacho tratando documentación escaneada, o en cualquier organización que maneje imágenes de empleados o clientes, subir esos archivos a un servicio de terceros supone una transferencia de datos que hay que documentar, con su base jurídica y su encargado del tratamiento. La AEPD ha sancionado tratamientos mucho menos evidentes que ese. Cuando el archivo no sale del navegador, esa transferencia simplemente no se produce, y la pregunta de si la foto está segura tiene una respuesta técnica en lugar de una cláusula de política de privacidad.

Es la misma lógica que aplica DocPivot al resto de utilidades de imagen del catálogo. La diferencia no está en prometer discreción, sino en que no haya nada que discreción proteja.

Situaciones habituales en España

El caso más repetido es el de los formularios oficiales. Las sedes electrónicas y los procesos de oposiciones piden fotografías con dimensiones y peso máximos muy concretos, y la combinación de tamaño exacto más tope en KB resuelve las dos condiciones en una sola pasada en lugar de obligarte a saltar entre dos páginas.

El segundo es el comercio electrónico. Un catálogo de WooCommerce o PrestaShop se ve profesional cuando todas las fichas comparten la misma proporción, y ahí el relleno a lienzo exacto vale más que el ajuste. Para vender en Wallapop o Vinted pasa algo parecido: las fotos hechas con el móvil llegan a 4000 píxeles, tardan en cargar y no aportan nada por encima de los 1200. Si además vas a marcar las imágenes antes de publicarlas, poner marca de agua después del redimensionado evita que la marca se deforme.

El tercero es el trabajo web. Los autónomos que gestionan su propia página necesitan versiones ligeras de cada imagen para no penalizar el tiempo de carga, y con frecuencia también iconos pequeños de sitio, donde el generador de favicon produce las medidas concretas que piden los navegadores. Cuando lo que hace falta no es cambiar el tamaño sino el formato de partida, el conversor de imágenes cubre las combinaciones que el redimensionador no toca.

Dieciocho idiomas, sin registro, sin marca de agua y sin límite de uso. DocPivot mantiene el mismo criterio en todas sus herramientas: contar lo que hace el programa y lo que no, y dejar que decidas tú.

Preguntas frecuentes

Informar de un error

CONTACTO

info@toolspivot.com

DIRECCIÓN

Ward No.1, Nehuta, P.O - Kusha, P.S - Dobhi, Gaya, Bihar, India, 824220

Nuestras herramientas más populares