Comprueba si tu dominio envía a cada visitante a una única dirección canónica. Esta herramienta prueba los cuatro puntos de entrada (http y https, con y sin www), rastrea cada salto de redirección uno a uno y te dice en lenguaje claro si aterrizan en una sola URL segura, tal como esperan los motores de búsqueda.
El comprobador de redirecciones www es una herramienta gratuita que verifica si las cuatro puertas de entrada de tu dominio (http, https, con www y sin www) acaban en una única dirección segura. La mayoría de los comprobadores gratuitos analizan una sola URL, así que un fallo en cualquiera de las otras tres pasa desapercibido y los buscadores terminan viendo dos sitios distintos con el mismo contenido. El comprobador de ToolsPivot prueba las cuatro variantes de una vez, traza cada salto y devuelve un veredicto claro: correcto, mejorable o incorrecto.
La herramienta construye las cuatro variantes de tu dominio y sigue cada cadena de redirección salto a salto, sin dejar que el navegador la resuelva por su cuenta. Cada salto queda registrado con su código de estado y su destino, con un tope de diez saltos y detección de bucles. En la página final lee la etiqueta rel=canonical y busca redirecciones ocultas por meta refresh o por JavaScript, algo que no aparece si solo consultas las cabeceras HTTP de la primera respuesta.
La usan sobre todo consultores SEO, desarrolladores web y responsables de marketing de pymes que acaban de migrar un sitio. Los momentos típicos son tres: el paso a HTTPS, un cambio de proveedor de alojamiento y la puesta en marcha de una capa CDN como Cloudflare. En los tres casos la configuración de redirecciones se toca a mano y es fácil dejar una variante suelta.
El problema real no es elegir www o dominio raíz, sino que las dos versiones respondan a la vez. Cuando ocurre, los enlaces externos se reparten entre dos direcciones, cada una acumula su propia autoridad y el estado de indexación se vuelve impredecible. Una comprobación de diez segundos te dice si tu dominio consolida en una sola URL o si llevas meses dividiendo señales sin saberlo.
El mejor momento es justo después de tocar algo que afecte al dominio. Una redirección rota no suele dar la cara de inmediato: el tráfico cae poco a poco durante semanas y para entonces ya cuesta relacionar la caída con el cambio que la provocó. Estos son los escenarios en los que la comprobación sale rentable.
Hay un caso en el que el resultado puede engañarte: si tu servidor redirige según la geolocalización o el idioma del visitante, la cadena que ve nuestro servidor no tiene por qué ser la que ve tu público en España. En ese escenario, contrasta el informe con una prueba desde tu propia conexión.
Contexto: una agencia de Valencia pasa a HTTPS la tienda de un cliente con catálogo de 4.000 referencias.
Resultado: las cuatro entradas consolidan en https con www antes de que el rastreo masivo empiece.
Contexto: un desarrollador freelance recibe un aviso de que la web de un cliente no carga desde el móvil.
Resultado: el sitio vuelve a responder en menos de una hora, sin tocar la base de datos.
Contexto: un consultor de Madrid revisa la salud técnica de 18 dominios de clientes antes de la reunión trimestral.
Resultado: un informe con evidencias descargables en lugar de capturas de pantalla sueltas.
Contexto: el equipo interno de una pyme detecta una caída de tráfico orgánico tras rehacer la web.
Resultado: una sola versión indexada y un perfil de enlaces que deja de repartirse.
El veredicto resume si las cuatro variantes consolidan en una sola URL segura mediante redirecciones permanentes. Un aviso crítico (bucle, contenido duplicado o http sin subir a https) baja el resultado a incorrecto; un aviso de menor gravedad, como una cadena de dos saltos, lo deja en mejorable. La tabla siguiente resume cómo se comporta cada tipo de redirección.
| Código | Tipo | ¿Consolida la señal canónica? |
|---|---|---|
| 301 / 308 | Permanente | Sí |
| 302 / 307 | Temporal | No de forma fiable |
| Meta refresh o JavaScript | Del lado del cliente | Señal débil, una 301 de servidor es preferible |
Una precisión que conviene tener clara: los buscadores no aplican una sanción por tener las dos versiones activas. Lo que ocurre es que reparten las señales entre dos direcciones y eligen ellos la canónica, y esa elección puede no coincidir con la tuya.
Google retiró la opción de dominio preferido de Search Console en junio de 2019, aunque muchas guías en español la siguen recomendando. Desde entonces, la única forma de indicar tu versión canónica es técnica: redirección permanente, etiqueta rel=canonical coherente y enlaces internos apuntando siempre a la misma variante. Si tu fuente de referencia todavía te manda a un menú de ajustes que no existe, esa guía está desactualizada.
Qué hacer en su lugar:
La comprobación se realiza desde una sola ubicación de servidor y en un instante concreto, así que una redirección regional o intermitente puede verse distinta desde otro punto. Los sitios protegidos por un CDN o por sistemas antibots pueden responder a nuestro comprobador con un 403 o un 429 y comportarse de otro modo con un navegador real; el modo Googlebot ayuda a destapar precisamente esa diferencia. Tampoco es un rastreador completo: revisa el dominio y las variantes que le indiques, no las miles de URLs internas de un sitio, para lo cual necesitas una auditoría más amplia. Y no emite juicios sobre si te conviene www o dominio raíz, porque ninguna de las dos posiciona mejor: lo único que importa es la coherencia.
Es una herramienta que verifica si todas las versiones de tu dominio llevan a una única dirección final. Comprueba http y https, con y sin www, y muestra el camino que recorre cada una. El objetivo es confirmar que tu sitio tiene una sola URL canónica accesible.
Ninguna de las dos opciones posiciona mejor que la otra. La diferencia es técnica: con www ganas flexibilidad en la gestión de DNS y cookies en proyectos grandes, y sin www tienes una dirección más corta. Lo importante es elegir una y mantenerla en todos los enlaces y etiquetas.
Los buscadores tratan las dos versiones como sitios distintos con contenido idéntico. Los enlaces externos se reparten entre ambas y el buscador acaba eligiendo por su cuenta cuál mostrar. Se corrige con una redirección permanente desde la versión que descartes.
No hay una sanción manual ni algorítmica por este motivo. Lo que ocurre es una dispersión de señales: la autoridad de los enlaces se divide y el buscador decide la canónica sin tu criterio. El efecto es una pérdida de visibilidad progresiva, no un castigo puntual.
La 301 es permanente y consolida las señales en la URL de destino; la 302 es temporal y no lo hace de forma fiable. La 302 tiene su sitio en promociones o mantenimientos breves. Para unificar www y dominio raíz siempre corresponde una 301 o una 308.
Casi siempre porque dos capas distintas del sistema redirigen en sentidos opuestos. El caso más frecuente en España es un CDN en modo SSL flexible junto a una regla de HTTPS en el propio servidor. La herramienta corta a los diez saltos y te muestra las URLs que se repiten.
Sí, el modo masivo admite hasta 20 dominios por tanda. Cada resultado se despliega con su detalle y el conjunto se descarga en CSV. Es la vía rápida para auditar una cartera de clientes.
Repite la comprobación identificándose como el robot de Google en lugar de como un navegador. Algunos servidores, cortafuegos y CDN aplican reglas distintas según quién pregunte. Comparar los dos resultados revela redirecciones que solo ven los buscadores.
Sí, analiza la cabecera del documento final en busca de meta refresh y de saltos por JavaScript. Estas redirecciones funcionan en el navegador pero son una señal más débil que una 301 de servidor. Si aparece una, conviene sustituirla por una redirección del lado del servidor.
Lo ideal es uno solo desde cada variante hasta el destino. Dos saltos son tolerables, pero suman tiempo de carga, un factor que puedes medir con el comprobador de velocidad de página. A partir de tres, la cadena merece una revisión.
No, no requiere cuenta, clave de API ni datos personales. Introduces el dominio y obtienes el informe. Los resultados se guardan en caché unos minutos para acelerar consultas repetidas.
HSTS indica al navegador que use siempre HTTPS con tu dominio sin pasar por la versión insegura. Evita ese primer salto en http que un atacante podría interceptar en una red pública. No es obligatoria, pero su ausencia se marca como punto mejorable.
Sí, funciona con cualquier extensión, incluidos los dominios .es, y con subdominios como tienda.ejemplo.es. En un subdominio, las variantes con y sin www se construyen igual. La lógica de consolidación no cambia por la extensión.
Sí, encaja como primera comprobación técnica antes de entrar en el detalle de las páginas. A partir de ahí, el comprobador de SEO amplía el análisis al contenido y a las etiquetas. La redirección correcta es la base sobre la que se apoya el resto.