Genera texto de relleno en seis unidades, ocho fuentes de texto y cinco formatos de salida. Los recuentos de caracteres y bytes salen exactos, así que puedes rellenar una metadescripción o una columna de base de datos sin contar a mano.
El generador de Lorem Ipsum crea texto de relleno a medida directamente en tu navegador, con la particularidad de que acierta el número exacto de caracteres o de bytes que le pides sin partir ninguna palabra por la mitad. Diseñadores, maquetadores y desarrolladores lo usan cuando un campo admite 155 caracteres y necesitan comprobar cómo se comporta el diseño justo en ese límite. La versión de ToolsPivot añade seis unidades de salida, ocho fuentes de texto y cinco formatos, incluidos Markdown y JSON.
Es una herramienta que genera texto simulado según la unidad y la cantidad que tú definas: párrafos, frases, elementos de lista, palabras, caracteres o bytes. Todo el proceso ocurre en tu navegador mediante un único archivo JavaScript sin dependencias, así que no hay llamada a servidor ni clave de API de por medio. Cuando pides una longitud exacta, el motor añade palabras mientras quepan y después ajusta el resultado para cuadrar la cifra sin truncar el último término.
Lo usan sobre todo diseñadores UI/UX, maquetadores web, desarrolladores frontend y consultores SEO que necesitan probar límites de caracteres. Un diseñador rellena una maqueta en Figma, un desarrollador comprueba cómo se rompe una tarjeta con 255 caracteres y un consultor SEO verifica el recorte de un meta título antes de redactarlo de verdad. También es habitual entre quienes preparan plantillas de WordPress o presentaciones para cliente.
El problema clásico es que los generadores corrientes te dan párrafos aproximados y tú acabas recortando a mano hasta llegar a la cifra. Eso deja palabras cortadas, recuentos que bailan y pruebas de diseño poco fiables. Aquí pides 280 caracteres y obtienes 280 caracteres reales, con la última palabra completa, o el número exacto de bytes cuando lo que te limita es la base de datos.
dentro de un , algo que no valida. Si quieres comprobarlo, pega ambos resultados en el editor HTML en línea.Esta herramienta es más útil cuando el diseño depende de una longitud concreta y no de un bloque de texto genérico. Si solo necesitas rellenar visualmente una columna, cualquier generador te vale; si necesitas saber qué ocurre exactamente en el carácter 156, aquí está la diferencia. Estos son los escenarios donde más rinde.
Hay un caso en el que conviene no usar texto de relleno: cuando el objetivo es validar la propuesta editorial con el cliente. En esa fase, un texto sin significado desvía la conversación hacia la estética y esconde problemas de contenido que aparecerán después.
Contexto: un estudio prepara la ficha de producto de una tienda online que se publicará también en Wallapop.
Resultado: la maqueta refleja el peor caso real de longitud y no hay sorpresas al cargar el catálogo definitivo. Para ajustar las imágenes al mismo diseño, el estudio usa el cambiador de tamaño de imagen.
Contexto: una consultora autónoma audita las metaetiquetas de un cliente del sector inmobiliario que compite en Idealista.
Resultado: el cliente recibe recomendaciones de longitud verificadas visualmente, no estimadas. La redacción final la resuelve con el generador de meta descripciones con IA.
Contexto: una pyme de software valida el diseño de su panel antes de abrirlo a mercados de Oriente Medio y Asia.
Resultado: el equipo detecta desbordamientos y alineaciones rotas antes de traducir una sola cadena real.
Contexto: un desarrollador prepara la demo de un tema que venderá en un mercado de plantillas.
Resultado: la demo pasa la validación de marcado del mercado a la primera y el contenido parece real sin serlo.
El Lorem Ipsum que todo el mundo conoce no es latín clásico, sino una versión deformada de un pasaje de Cicerón. Varias herramientas en español afirman usar «las raíces originales del latín clásico», lo cual es inexacto: el vocabulario habitual son unas doscientas palabras alteradas a partir de De finibus bonorum et malorum, escrito en el siglo I a. C. La palabra consectetur fue la pista que permitió a Richard McClintock rastrear el origen del texto.
Puntos clave:
La exactitud depende del sistema de escritura, y conviene decirlo antes de que lo descubras probando. En alfabeto latino, griego y cirílico, tanto los caracteres como los bytes cuadran exactamente. En árabe, los caracteres son exactos y los bytes quedan a unas pocas unidades. En devanagari y chino, los caracteres son exactos y los bytes se quedan en la cifra más cercana por debajo del objetivo.
El motivo es aritmético: cada glifo chino ocupa tres bytes en UTF-8 y no hay separadores entre palabras, así que los totales alcanzables son múltiplos de tres. Un objetivo arbitrario como 500 bytes es matemáticamente inalcanzable. La herramienta se queda por debajo, nunca por encima, y te muestra la cifra real obtenida en lugar de fingir una precisión que no puede dar.
Conviene tener claras las limitaciones antes de incorporarla a tu flujo de trabajo. Las fuentes no latinas reproducen la textura visual de esos sistemas de escritura para pruebas de maquetación, pero no son traducciones ni prosa con significado. Las fuentes literales, como el pasaje de Cicerón o los pangramas, solo pueden terminar en una frase completa, así que no muestran distintivo de exactitud.
Hay un punto especialmente relevante para el mercado español: el texto de relleno latino no reproduce la longitud de palabra del castellano ni incluye ñ, tildes ni mayúsculas acentuadas. Si tu diseño tiene que aguantar palabras como «internacionalización» o titulares con Á y Ñ, prueba también con texto real en castellano antes de dar por buena la maquetación. Para ese contraste puedes preparar variantes con el conversor de mayúsculas y minúsculas y revisar el texto final con el corrector gramatical.
Sobre los presets de longitud (60, 155, 280, 160 y 255), reflejan límites habituales de plataformas y campos de base de datos. La demanda de recuentos de caracteres concretos está bien documentada, pero estos valores en particular son un criterio nuestro, no una especificación oficial.
Es texto de relleno sin significado que se usa para probar maquetación y tipografía sin que el contenido distraiga. Su distribución de letras y longitudes de palabra se parece a la de un idioma real, por eso funciona mejor que repetir una frase suelta. Se usa desde la imprenta del siglo XVI y sigue integrado en herramientas como Figma o WordPress.
No, el texto habitual es latín deformado, no latín clásico correcto. Procede de un pasaje de Cicerón que un impresor alteró hace siglos, y muchas palabras no existen como tales. Si necesitas el original auténtico, elige la fuente Cicerón en el desplegable.
Sí, esa es la función principal de esta versión. Indicas la cifra en la unidad «caracteres» y el generador la alcanza sin pasarse. En alfabeto latino, griego y cirílico el resultado es exacto; en otros sistemas de escritura se aplican los matices explicados más arriba.
Un carácter es un símbolo y un byte es una unidad de almacenamiento, y no siempre coinciden. Aquí los caracteres se cuentan en unidades de código UTF-16, como hace JavaScript, y los bytes en UTF-8. Una letra latina ocupa un byte, pero una tilde ocupa dos y un carácter chino, tres.
No, nunca se trunca una palabra. Cuando el hueco restante no coincide con ninguna palabra disponible, el motor sustituye una ya colocada por otra más larga hasta cuadrar la cifra. El texto termina siempre en una palabra completa.
Sí, sin restricciones. El texto de relleno carece de significado y de titularidad, así que puedes usarlo en maquetas para clientes, plantillas a la venta o material impreso. No hay que citar la fuente ni pedir permiso.
Cinco: texto plano, HTML, HTML semántico, Markdown y JSON. Markdown y JSON no aparecen en ninguno de los generadores gratuitos que hemos revisado. El atributo de idioma se aplica automáticamente según la fuente elegida.
Sí, incluidas las listas, que salen con marcado correcto. Es una diferencia real frente al generador más popular del sector, que envuelve las listas dentro de un párrafo y produce marcado no válido. Puedes verificarlo pegando la salida en cualquier validador.
Sí, hay fuentes disponibles en seis sistemas de escritura, incluidos el árabe de derecha a izquierda y el chino. Están pensadas para comprobar cómo respira tu diseño con esos glifos, no para leerlas. No son traducciones ni textos con sentido.
No, la generación ocurre por completo en tu navegador. No hay llamada de red, ni clave de API, ni almacenamiento de lo que escribes, por lo que no se tratan datos personales en el sentido del RGPD. La semilla solo viaja si tú decides compartir el enlace.
Usa una semilla fija en lugar de una aleatoria. Al escribir una palabra como semilla, el generador produce siempre la misma salida con la misma configuración. La semilla se incluye en el enlace, así que compartirlo basta para que otra persona vea idéntico resultado.
No, el corpus no produce prosa en castellano. Las fuentes disponibles cubren latín, griego, cirílico, árabe, devanagari y chino, orientadas a pruebas visuales. Para comprobar cómo se comporta tu diseño con ñ y tildes, combina la maqueta con fragmentos reales en castellano.
Entre 8 y 20 palabras por frase y entre 3 y 6 frases por párrafo se acerca bastante a la prosa web habitual. Definir rangos en lugar de valores fijos evita que todos los bloques salgan idénticos. Si quieres medir el resultado, el contador de líneas te da el desglose rápido.
Porque cada glifo chino ocupa tres bytes y no hay separadores, así que solo son alcanzables los múltiplos de tres. La herramienta se detiene en la cifra más cercana por debajo y te informa del total real. Si necesitas comparar dos salidas byte a byte, la comparación de texto te muestra las diferencias exactas.